Legión de mudos


Te cabreas, pero sabes que no va a ningún sitio. Así que respiras, te calmas, bebes algo de agua e intentas sacar algo en claro. Porque tiene una explicación, seguro, es cuestión de encontrarla.
Así que piensas. Tiras de un hilo o de otro. Trazas antecedentes, motivos, causas y consecuencias y llega un momento en el que las piezas, a la fuerza o no, te encajan. Mejor o peor, pero te encajan. Y descubres, entre resignado y horrorizado, que se veía venir.
Entiendes que nadas a contracorriente. Que voceas y braceas en un mar de sinsentido. Te preguntas, de hecho, si el sinsentido será el tuyo y no el de quienes te rodean. Que tal vez la cantidad se antepone a la calidad a la hora de repartir razón en un principio social con el que buscas congraciarte después de tanta afrenta.

Cien días

Cien días. Es el periodo que se le suele conceder a un gobierno antes de juzgar sus primeras decisiones, puesto que se da por hecho que en esos cien días toca tomar posesión de los cargos, ponerse al día, reunirse con quien haya que reunirse y ser untado por quien haga falta.
Mariano Rajoy Brey fue investido presidente el 20 de diciembre de 2011. En teoría, los cien días de cortesía le corresponden se cumplirían el 29 de marzo de 2012. Siendo sinceros, yo querría haberle dado ese margen. Lo digo en serio. Pero si el Gobierno de Rajoy ha entrado a degüello con el cuchillo en la boca y en modo destroyer ustedes comprenderán que yo no silbe y mire hacia otro lado.