Venga, os pido perdón por el chiste fácil del titular, que encima he copiado de otro artículo mío, pero no me diréis que no estaba a huevo, ¿eh? Además, os recuerdo que estoy legitimado para escribir una chorrada de tal calibre, habida cuenta de que el nene se atrevió a atentar contra Franco hace un tiempo. Pero no he venido para hablar de Franco, sino de las elecciones que ayer se celebraron y que han otorgado una mayoría absolutérrima al Partido Popular, consagrando a Mariano Rajoy como el sexto presidente de nuestra democracia. Sí, democracia. Porque lo llaman democracia y lo es, parece mentira que haya que aclararlo.
Pero metámonos en harina, como Chema el de Barrio Sésamo, que hay mucho que comentar, poco espacio y aún menos paciencia por parte de los lectores. Intentaré que me salga un artículo decentillo y entretenido; otra cosa es que lo consiga: estamos hablando de elecciones, no de un festival del humor con Arévalo, Jordi LP y el Señor Barragán. Lástima.
Si alguien me pide fuentes, le diré que las mías son éstas, pero que me parecen más bonitas las de La Granja. Y que yo sólo me limitaré a analizar dichos datos y a dar mi opinión antes de que ésta sea de copago.
Los resultados:
Como era de esperar, el PP ha obtenido una cómoda mayoría absoluta (186 escaños, récord de los populares) y el PSOE se ha hundido en la mayor de las miserias con sólo 110 diputados. Tampoco había que ser muy inteligente para anticiparlo. De hecho, yo ya dije hace meses que un mono con sombrero lo haría mejor que cualquier candidato socialista. Pero Zapatero, con el beneplácito general del partido, le dejó el marrón a Rubalcaba, que ha cosechado el peor resultado del PSOE en la democracia. Al menos no ha supuesto un desgaste para el mono con sombrero, que podrá refundar el partido.
El escrutinio nos ha deparado un mar de cifras y hasta trece formaciones representadas en el Congreso, reducidas a sólo siete en el Senado, de quien nadie se acuerda. Porque allí el PP casi alcanza los dos tercios subiendo desde los 101 escaños a los 136, mientras que el PSOE -junto al PSC- se desploma y baja del centenar a los 55; el sector nacionalista (CiU, PNV, Amaiur y Coalición Canaria) asciende de siete a diecisiete senadores, quedándose fuera fuerzas como IU o UPyD.
Estos datos son ensombrecidos por los del Congreso, donde aparecen tres nuevos partidos: Amaiur, con siete escaños, y Foro Asturias y Compromís, con uno cada uno. A éstos y al PP y PSOE se suman IU y UPyD -con once y cinco diputados- y los nacionalistas de CiU, PNV, ERC, BNG, CC y GBai (dieciséis, cinco, tres, dos, dos y uno, respectivamente). Todo muy repartido, como la lotería de Navidad siempre y cuando no seas Fabra.
Un análisis como el patio de mi casa:
Esto es, particular. Mío y de nadie más. Bueno, quizás de mi colección de Playmobil de la Edad Media, pese a que ellos son más de votar a Ramón Berenguer IV.
Iré por partes, como los muebles del IKEA. Empezaré con un clásico: se ratifica la teoría, una vez más, de que la derecha vota en bloque y la izquierda se desencanta con suma facilidad. Doy fe por mí mismo. Del desencanto, digo, no de votar en bloque. Pero el PP no se ha servido de tal desencanto para arrimar el ascua a su sardina: a sus clásicos diez millones y algo de votos (la media de los últimos quince años) apenas ha sumado medio millón más en estas elecciones. Aún así, Rajoy no sólo reedita el éxito de Aznar, sino que lo supera al conseguir la mayoría absoluta con menos de once millones de votos. Curiosamente, los mismos once millones -o más- que a Zapatero sólo le sirvieron para una mayoría simple tanto en 2004 como en 2008.
Esto es, el PP no ha arrasado: ha sido el PSOE el que se ha despeñado por el barranco del fracaso, por el abismo del desastre o por la sima de la debacle más catastrófica. Por los tres juntos, uno tras otro. Y se ha despeñado porque ha querido, la verdad. Entiendo que la crisis (mundial y nacional) descolocó al partido; que tuviese que adoptar medidas para evitar convertirnos -por ahora, quién sabe en dos meses- en Grecia, Irlanda, Portugal o Italia; que el estallido de la burbuja inmobiliaria desatara el caos en nuestra economía; que parte de la terrible tasa de paro sea estructural y otra coyuntural, escapando a las timoratas medidas que dispusiera el ejecutivo. Puedo entenderlo todo, de verdad, pero me niego a entender que subir el IVA, recortar el sueldo a los funcionarios, plantear una reforma laboral a las bravas o aumentar la edad de jubilación, entre otras joyas, fuese lo mejor que un gobierno socialista podía ofrecernos para combatir la crisis.
[Yo hubiese acabado con el cachondeíto de las SICAVs, reforzado la Hacienda para luchar contra el fraude fiscal y desarrollado aún más la progresividad del IRPF, aunque claro, yo no soy ni el presidente de mi escalera. Así va España. Y mi escalera].
Lo dicho, crisis, desempleo y Mourinho en el Madrid. Con semejante conjunción maléfica el PSOE no iría a ningún lado, pero lanzó a Rubalcaba a los tiburones y se dejó 4.315.455 votos en el agua. Un 38% menos que en 2004 y 2008, que se dice pronto. Sin embargo, nadie se ha aprovechado de semejante hostia socialista. Al menos, no del todo: UPyD gana más de 800.000 votos (el mayor ascenso de cualquier partido), IU se lleva unos 700.000, Amaiur crece más de 300.000, los mismos que Equo y Compromís. Poco más de dos millones de votos, apenas la mitad de los perdidos por el PSOE, sin que tales votos signifiquen que, por narices, un ex del PSOE se haya pasado a los grupos mencionados. O al PP, que algo -no mucho, pero algo- habrá rascado también.
¿Entonces? Entonces hay una izquierda dividida que ha abandonado la idea del voto útil esgrimida en 2004 y 2008. Pero también hay bastante abstención en las filas socialistas, nos pongamos como nos pongamos. Insisto: desencantados con toda la razón del mundo para estarlo. Ciertamente, IU y UPyD habrán quintuplicado sus escaños, pero apenas han amortizado el descalabro del PSOE ni han entrado en el Senado, por muy bonito que sea el ombligo de ambas formaciones.
Por otro lado, es fácil detectar un alza de los nacionalismos. Cierto es que ERC, BNG, CC y GBai, aun manteniendo sus escaños, pierden más de 100.000 votos, pero a cambio Amaiur, PNV y CiU logran más de medio millón de nuevos votantes. La izquierda abertzale no se había presentado desde 1996, si excluimos a Eusko Alkartasuna, y ha retornado triunfal, sobre todo en una Euskadi donde ha sobrepasado en escaños al PNV; mientras tanto, CiU goza de un brutal ascenso -de diez a dieciséis diputados- que parece justificar la política de recortes sociales efectuada en la Generalitat y la vergonzosa (por clasista, xenófoba y homófoba) campaña de Duran i Lleida.
Sobre la abstención, votos nulos y en blanco tengo poco que contar. La abstención del 28% ha sido la quinta más alta de la democracia, con unos votos nulos y en blanco que juntos no han alcanzado el 3%. Todo rondando, por lo alto, la media histórica, con lo que los planteamientos de iniciativas como Democracia Real Ya o #nolesvotes quedan asaz deslucidos, en parte gracias a determinados sectores de los mismos. Sí, hay más partidos en el Congreso, pero a costa de otorgarle mayoría absoluta a los populares; sí, se ha dañado al PSOE, pero dándole más poder a PP y CiU; sí, se ha hecho ruido en Internet, pero no se ha reflejado en las urnas, que es donde se ejerce la verdadera democracia.
Algunas conclusiones que se me ocurren:
A estas alturas quien más y quien menos ya se ha quejado. De la victoria del PP, de la hecatombe socialista o de la longitud de este artículo. Yo soy de los que opinan que debería reformarse el sistema electoral. Mi duda es el cómo. Lo del sistema de D'Hondt y circunscripciones provinciales puede ser genial para asegurar la gobernabilidad, que ya se sabe cómo somos los españoles, pero a su vez resta representatividad, que ya se sabe cómo somos algunos españoles.
Claro, que para garantizar la representatividad territorial en teoría tenemos al Senado. El problema es que el Senado no funciona realmente como estaba previsto que funcionase, ya tu sabe. Yo no lo eliminaría, como proponen algunas voces, sino que lo convertiría, en un arranque de locura constitucional, en la cámara territorial y representativa que siempre debió ser para luego, inconsciente como soy, reformar la ley electoral, mandar a D'Hondt al carajo e instaurar la circunscripción única.
Pero el PP no va a hacerlo en estos cuatro años. Ni tampoco lo haría el PSOE. Ni según que fuerzas nacionalistas. Eso sí, qué risas tendremos esta legislatura al juntar un PP con mayoría absoluta y un UPyD desbocado con tres docenitas de diputados nacionalistas periféricos, más aún cuando Amaiur tendrá grupo parlamentario propio y tocará gestionar el fin de ETA. Yo de vosotros iría sacando las palomitas y enfriando la cerveza: los plenos, debates y sesiones de control se antojan épicos.
De todos modos, no será lo más duro a lo que se enfrente el PP, que a lo tonto concentra casi todo el poder municipal, autonómico y nacional. Rajoy no ha desvelado cuál será su programa (aunque Bauzá sepa queslocaicacer), pero de entrada le va a tocar aplacar a los mercados mediante el sacrificio de vírgenes; efectuar recortes sociales que, según Cospedal, no van a gustar a la gente; lidiar con una izquierda que se movilizará a la más mínima y resolver temas espinosos para su electorado como el aborto o el matrimonio homosexual; encontrar una solución al citado fin de ETA y, en sus ratos libres, mejorar los resultados de España en Eurovisión.
Por su parte, el PSOE ni está ni se le espera, al menos hasta febrero, que es cuando celebrará un congreso para elegir nuevo líder, si es que queda alguien decidido a cargar con el muerto. Salga quien salga, de aquí a febrero y de febrero en adelante, el partido deberá refundarse -y van...-, replantear su ideario, redefinir su estrategia y, sobre todo, renovar sus altos cargos. Porque no se podrá criticar el gobierno que forme Rajoy (¿Cospedal?, ¿González Pons?, ¿Gallardón?, ¿Ana Mato?, ¿Montoro?) si se mantiene a inútiles como Blanco, Pajín, Sebastián, Aído o Camacho, entre otros.
Y comprobaremos, mientras los socialistas purgan sus pecados, si IU es capaz de crecer cuantitativa y cualitativamente, si puede dominar sus bases territoriales, si Llamazares sigue empequeñeciendo a Lara o si se confirma la regla no escrita de que contra el PP vive peor que contra el PSOE, habida cuenta de sus resultados previos.
A todo esto, un saludito para Angela Merkel, su prima la de riesgo y los mercados, que nos estarán viendo.
Epílogo:
Pese a la importancia de estos comicios y la abultada victoria del PP, un 20-N siempre será un 20-N. Así que os recomiendo muy encarecidamente que leáis lo que ha escrito L. para Aquí fue Troya al respecto. Canelita en rama, de veras, y no este ladrillo que os acabo de endosar.




11 respuestas (¡y eso que son gratis!):
Voy a discrepar en un aspecto, la verdadera democracia no sé que es, lo que sé es que la ciudadanía se expresa no solo votando sino ejerciendo los derechos y libertades, es decir: expresándonos libremente en cualquier foro que elijamos, manifestándonos, reuniéndonos... eso es lo que hace ciudadanía, no sólo votar cada cuatro años, que también... se ejerza el derecho a votar o no.
Me parece que ha sido la casta de políticos la que ha convertido el voto en un ritual único en el que, supuestamente, les cedemos nuestro poder para que hagan lo que les brote...
En fín, has hecho un buen repaso del resultado electoral... para mi sigue el ejercicio de la ciudadanía y mañana me reuniré con mis compañer@s de trabajo para intentar organizarnos y luchar contra los recortes en educación.....
Un abrazo!!
Pues yo al senado sólo le veo pegas. No sirve ni serviría para nada aunque fuese una cámara territorial. Más que nada, porque si las leyes vuelven al congreso, qué más dará.Yo lo quitaba, y ampliaba el congreso a 400 o 450 representantes.
La circuncisión nacional (se dice así?) me parece mal. Mejor estaría en autonómica, que es la única que tiene sentido en un estado federal pero con otro nombre, que es como llamar al matrimonio homosexual con otro nombre, por lo visto algo que le gusta mucho a la derecha. Además de una circunscripción autonómica crear una de restos no estaría mal para compensar un poco sobre todo las autonomías pequeñas.
Por último los partidos pequeños no han favorecido la mayoría absoluta del PP como sugieres. Muchos de esos diputados habrían sido del PP si parte de sus votos hubiesen ido a parar al PSOE (que es por lo que las encuestan pronosticaban 195 para el PP, porque las encuestan siempre subestiman a los pequeños).
La ley d'Hont, no es culpable de nada. Puede que no sea perfecta pero si se hace la ley d'Hont con circunscripción nacional, te sale casi idéntico que por proporcionalidad directa y además ayuda a elegir los últimos diputados. Estoy un poco cansado de repetírselo a los que tanto la critican sin saber como funciona.
Qué mérito. En serio, hay gente que se ha leído enterito el artículo, y eso que no he puesto ni santitos ni nada para ilustrarlo. Medallas para todos:
a) Laura, en efecto, la democracia se demuestra día a día, faltaría más aclararlo, pero yo me refería a que la llamada "expresión de la voluntad popular" se ejerce en las urnas, que son las que al final componen los parlamentos. Ejemplo: allá por 2003 las encuestas daban un 80-90% de opinión contraria a la participación en la guerra de Iraq, pero un año después, en las elecciones, el PP no contó con ese rechazo tan mayoritario. A eso me refería. Por cierto, mucho ánimo, muchísimo, para vuestras protestas contra los recortes;
b) Deneb, cuando me refiero a cambiar el Senado es a dotarle de una razón de ser. Que sea territorial, pero también que sirva de contrapunto al Congreso y pueda reformar o tirar leyes (aunque viendo su actual composición es imposible que tal cosa suceda). El problema de la circunscripción autonómica, en cambio, es que -si no se introdujeran factores de corrección, como esos restos que citas- habría comunidades con más peso, sobre todo aquéllas con partidos propios que allí concentran su voto. Como UPyD, el auténtico partido nacionalista de Madrid.
Y no, no sugiero que los partidos pequeños favorezcan la mayoría absoluta del PP. Simplemente he constatado que la mitad de lo perdido por el PSOE ha ido a otros partidos.
D'Hondt ayuda en según qué casos y perjudica en otros. IU hubiese crecido el doble con circunscripción única y D'Hondt. E incluso con otros sistemas (Sainte-Laguë o Hare) les podría haber ido mejor.
Sea como fuere, no habrá cambio de ley electoral. Al menos no mientras PP (¿hasta 2015?, ¿2019?) o PSOE (cuando le toque) tengan cómodas mayorías y no se les obligue a retocarla.
A mí lo que más miedo me da de nuestro futuro más inmediato es que no sabemos nada de él, NADA. Y lo poco que sabemos, que es una mínima parte de lo que será, me da un miedo horroroso.
Y para concluir diré lo siguiente: ¡pepinillos!
No tiene mucho sentido, pero llegados a este punto... ¡a la mierda!
¡Y gracias por la publicidad! Ya te lo pagaré en billetes no consecutivos metidos en una bolsa de arpillera con el símbolo del dólar impreso en verde.
IU o UPyD habrían crecido también hasta el docle con circunscripción autonómica y criterios de corrección. Por ejemplo un congreso de 450 diputados. 400 se eligen en las comunidades y 50 para la corrección. Suprimimos el senado y voila tenemos mejor representación, además territorial pero corregida y nos ahorramos 100 senadores. Pero como bien dices hasta que el PP o el PSOE no necesiten los votos de IU y UPyD (respectivamente, que queda más gracioso) no lo cambiarán.
Tercer día triunfal de Mariano y la prima de riesgo sigue donde siempre. Para esto mejor no haberle votado, ¿eh?:
a) L., efectivamente, no sabemos nada. Como alguien ha dicho por Twitter, los españoles han elegido mayoritariamente la caja sorpresa... sin saber qué había dentro. Quizás pepinillos, sí. O quizás zarzas, como acaban de comprobar en Cataluña con los nuevos recortes de CiU (señores: disfruten lo votado). En cuanto a la publicidad, repito: no hace falta que lo agradezcas, es que te la merecías sobradamente;
b) Deneb, un problema con la circunscripción autónomica sería fijar un mínimo de diputados, más que nada para garantizar la supervivencia de La Rioja, que es el primer ejemplo que se me ocurre. La idea del factor de corrección me vale, pero lo de eliminar el Senado... que sí, que ahora está desprovisto del sentido inicial, pero siempre pensé que deberíamos tener una cámara que corrigiera a otra (previa reforma, claro, y no el cachondeíto que nos queda ahora).
En cuanto a UPyD, yo sólo pido una cosa: que los sienten junto a Amaiur para tener por fin un parlamento como el coreano. Con hostias. Como mandan los cánones.
Yo es que siempre he pensado que una doble cámara es un sistema de antemano conservador, es un sistema que ralentiza las medidas y además que en cualquier caso, si la ley electoral fuese proporcional es una cámara absurda, porque, ¿acaso votarías a un partido distinto al congreso y al senado? Como mucho me imagino a uno que duda entre IU y Equo diciendo uno para papá y otro para mamá pero poco más.
Con tener un parlamento en el que las mayorías absolutas fuesen muy complicadas, bastaría.
Y a a UPyD deberían no solo sentarle al lado de Amaiur sino obligarle a formar grupo parlamentario en conjunto. Como cuando te castigan pegado a tu hermano para "A ver si así os aprendéis a querer"
Deneb, lo de tener un sistema que no favorezca las mayorías absolutas también acarrea desventajas, sobre todo porque a veces el propio país se bloquea y se convierte en un sainete: fíjate en Bélgica o en Italia.
Es decir, que ni tanto ni tan calvo. Si un sistema bicameral puede ralentizar, un sistema que dificulte (mucho, claro) las mayorías también puede ser pernicioso. Que con esto no quiero decir que prefiera las mayorías -nunca me han gustado-, sino que lo conveniente sería un término medio.
Por ejemplo, convertirnos en uno de los lander alemanes.
Has puesto de ejemplo el peor de los posibles. Pero fíjate en Alemania, donde tienen un sistema representativo en el que es casi imposible las mayorías absolutas y ahí los tienes. El Psoe ha gobernado en minoría casi cuatro años (no ha necesitado coalición con nadie) y no ha tenido problema alguno para aprobar prácticamente todo (La ley del aborto la del tabaco y lo malo y lo peor) que han propuesto en esta legislatura.
A mí decir que se hace algo para "favorecer la gobernabilidad" me suena a os quitamos democracia para que así os mande alguien a quien no queréis. Rajoy va a tener poder total sobre el parlamento cuando sólo le han votado el 30% de los llamados a votar y el 45% de los que ejerció el voto. Yo no propongo un sistema que dificulte las mayorías, propongo uno que se la de a quien la tenga. En España ha habido 4 mayorías absolutas. 3 han sido pésimas (qué recuerdos de la OTAN y el Prestige, el concierto a los privados o la privatización de lo que quedaba). La 4 va a ser igual de mala o peor.
Y si no saben parlamentar, como en Italia, pues que no se presenten a las elecciones.
Hombre, Deneb, he puestos dos ejemplos medianamente antagónicos. Vale que Italia sea el cachondeo de la percha, pero a Bélgica se le suele considerar como un país más o menos responsable (por mucho que entre ellos se lleven a matar).
Yo no estoy defendiendo las mayorías absolutas; de hecho, ya aclaré que no me gustan ni un pelo. Sólo quise explicar que la gobernabilidad es necesaria en ocasiones y, de hecho, no hay sistema electoral que no tienda a favorecerla.
Y oye, que no es culpa de Rajoy que le votara sólo el 45% de quienes fueron a votar. Podría haber ido más gente (y haberle votado, o no). O menos. Porque todo esto se solucionaría obligando a la gente a votar y regalando bolígrafos o bocadillos por hacerlo, aunque quizás tampoco eso fuese demócrata.
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