Otro aburrido análisis de las elecciones

Viendo que aquí todo el mundo opina de política no voy a ser yo menos, que por algo también soy parte de la democracia. Creo. Corregidme si me equivoco y, si no, seguid leyendo, no sin antes volver a aclarar que los párrafos de abajo son únicamente mi análisis y reflexión, ambos personales e intransferibles salvo que alguien pague la cláusula de rescisión de treinta millones de euros.
Dicho lo anterior me meto ya en faena. Ayer se celebraron (¿celebraron?) elecciones municipales y autonómicas, en las cuales el Partido Popular arrasó sin demasiadas contemplaciones a un PSOE moribundo. Ésa sería la primera lectura y como tal hay que darle la enhorabuena a los populares, vencedores de estos comicios: como me he hartado de decir estos días, democracia es aceptar lo que salga de las urnas, nos parezca bien o no.
Eso supone, en efecto, que habrá gente a la cual los resultados le gusten y a las que no. Que los entienda o no, también. De todo se ha hablado en estas dos semanas, excepto (casi) de política local y regional, que era lo que tocaba, mientras que muchos se han empeñado en decirnos qué votar o, peor aún, qué no votar. Nada demagogo y de demócratas de toda la vida, incitando a pensar por nosotros mismos.
Hay mucho que anotar y poca paciencia, así que trataré de ser breve. Los datos, por si alguien quisiere, están aquí (los locales) y en las respectivas páginas de cada parlamento autonómico. Yo respondo a título personal de lo que viene ahora.

Los resultados
a) Apabullante victoria del PP y debacle del PSOE. Unos ganan medio millón de votos y tres mil concejales, los otros pierden millón y medio de votos y, ¿casualidad?, tres mil concejales. A dos millones de los populares, éstos son los peores resultados del PSOE en la democracia. A mí no me miren, yo ya señalé que el PSOE se llevaría un buen hostión.
b) El fracaso socialista podría haber sido aprovechado por IU. Sin embargo no ha sido así: gana doscientos mil votos, pero su subida es superada por UPyD -acercándose al medio millón- y por Bildu, que obtiene más de trescientos mil votos. Otros partidos monorregionales (?) también crecen significativamente, como el asturiano FAC o los catalanes CiU y (la ultraderechista y xenófoba) Plataforma per Catalunya.
c) Mientras el PNV se mantiene (gana en el País Vasco, pierde en Navarra), bajan otras opciones nacionalistas como ERC, BNG o CC. Los regionalistas, en general, también cosechan peores resultados.
d) Tres cuartos de millón de nuevos votantes. La abstención desciende algo más de dos puntos y se queda en un tercio del electorado. Los votos nulos y blancos, en conjunto, apenas suben un punto y rebasan el cuatro por ciento. Que cada cual interprete esto como mejor le parezca.

Mi análisis
a) El PP coge carrerilla para las generales de 2012 y desbanca al PSOE de (casi) la mayoría de gobiernos autonómicos, si bien hay que señalar que a lo que ya gobernaba sólo añadiría Cantabria, Baleares, Aragón y Castilla-La Mancha. Los feudos son los feudos: en Valencia, Madrid, Murcia, Castilla y León o La Rioja se ha revalidado sin ningún problema la mayoría popular. Veremos qué sucede en Navarra, repartidísimos sus escaños, o en Asturias, donde Álvarez-Cascos ha dado la campanada.
a.1) En Salamanca, como era de esperar, el PP (por fin sin Lanzarote) le ha pegado un baño al PSOE y le dobla en concejales. Algo similar ha sucedido en las Cortes de Castilla y León. A mí no me sorprende en absoluto y, si les sorprende a ustedes, háganselo mirar.
b) El PSOE ha naufragado y sólo puede aferrarse al tablón extremeño, donde gobernaría si lograra pactar con IU-SIEX pese a la histórica victoria relativa del PP. La lógica dice que sería posible -ya hubo pacto municipal esta legislatura- y espero que así sea. En caso contrario, pánico absoluto.
b.1) En Villanueva (que es mi pueblo y por eso lo pongo) el socialista Miguel Ángel Gallardo ha obtenido su tercera mayoría absoluta. En líneas generales ha sido un buen alcalde y su mérito es mayor si se tiene en cuenta el descalabro nacional y autonómico del PSOE: del G7 extremeño sólo Villanueva sigue bajo mando socialista.
c) Suelo sostener que la derecha vota en bloque. Puede haber descontento en sus filas, pero los trapos sucios se lavan en casa. El PP ha crecido en las comunidades de Madrid y Valencia, donde más arreciaban los casos de (presunta) corrupción. Gobernará en solitario una gran mayoría de los principales ayuntamientos, pese a que Gallardón haya perdido tres concejales en Madrid que en parte pasarían a UPyD como... ¿voto de centro?
c.1) No tengo claro si lo anterior implica que los votantes de derechas estén inmunizados contra la supuesta corrupción o de acuerdo con la labor privatizadora que promueve el PP. Allá ellos, o no: son sus votos y hay que respetarlos. No seré yo, no aquí, quien descubra el neoliberalismo que nos acecha.
d) También suelo sostener que los votantes de izquierdas tienden a desencantarse. Creyentes en la pluralidad política y no en el monolitismo, dividen sus querencias entre los distintos partidos de dicho espectro. Y si el PSOE lo ha hecho mal, se le castiga sin más miramientos, como es lógico. Por eso mismo el PSOE ha iniciado el proceso de primarias para 2012 y por eso mismo el PSOE debería escuchar el dictado de su electorado potencial: necesita una reforma no ya profunda, sino abisal.
e) El PSOE, como el resto de partidos, no debería ignorar las ideas provenientes del movimiento de Democracia Real Ya. Pero tampoco deberían ignorarse las ideas del resto de la sociedad. La democracia somos todos, no sólo los que mayor ruido hagan o más se muevan para salir en la foto o en las redes sociales. Mi voto o el tuyo cuentan igual que el del Señor Hacendado, que el de la Esteban, que el de los gurús de Tüíter o que el de la abuela de la fabada Litoral. Si se quiere gobernar, que sea para todos.
f) Los asuntos de la abstención, el nulo, el blanco, la Democracia Real Ya y el #nolesvotes merecen un apartado propio cada uno, diría yo, sobre todo para ponderar cierta imagen que circula por los Internetes:
f.1) La abstención representa un tercio de los votantes. Un tercio que lo mismo no quiso votar por no sentirse conforme con el sistema (apreciaciones al margen) o porque se fue a la playa, al campo, de comunión o se le olvidó y se quedó en casa viendo el etapón del Giro. Pero decir que en una democracia la abstención sería la fuerza más votada me parece, con perdón, una chorrada del tamaño de Idaho. Si la abstención -atribuible a diversas razones e ideologías- implica no participar en el sistema, ¿cómo reclamar luego una supuesta representatividad en él?, ¿puede ganar Messi, un semidiós, la liga andorrana de este año sin haber jugado en ella?, ¿la ganaría este mismo año jugando con una modelo, con un parapléjico, con un etarra o con una fiscal septuagenaria en su equipo?
f.2) El voto nulo es eso, nulo. Conlleva una protesta contra los partidos que se presentan y, de paso, contra el mismo sistema. Pero hay veces en las que el voto nulo puede darnos un guantazo en la cara, como al tipo que en Igualada votó nulo contra Plataforma per Catalunya y no evitó que ésta obtuviese un concejal.
f.3) El voto en blanco puede interpretarse como indecisión, pero también como otra queja contra los partidos que concurren. Y sí, el sistema d'Hondt -que está mal, vale, pero es el que tenemos por ahora hasta que llegue su más que necesario cambio- hace que el voto en blanco castigue a los partidos minoritarios. Pero sigue siendo una opción tan respetable como el voto nulo, a no ser que...
f.4) ... a no ser que compartas los postulados de Democracia Real Ya y del #nolesvotes. Ninguno de ellos llamaba al nulo o a la abstención y, en todo caso, propugnaban votar a partidos minoritarios (los primeros) o a cualquiera que no fuese PP, PSOE o CiU, como decían los segundos en un filosofiquísimo alarde de algo, no tengo claro todavía de qué. Y ambos colectivos buscan arrimar el ascua a su sardina, ejerciendo de partidos pese a que insistan en ser apartidistas.
f.5) Es el botón de actualizar. Anoche lo desgasté esperando resultados.
g) Me fastidia la demagogia y se está abusando de ella. Hasta yo puede que lo esté haciendo, habida cuenta de la barra libre. Que Democracia Real Ya o #nolesvotes expongan que sus proclamas han tenido éxito me parece de un oportunismo desmedido y, sobre todo, ajeno a la realidad: la abstención ha bajado, PP y CiU han subido y apenas se ha notado el avance de los partidos minoritarios, más allá de ocupar parte de lo perdido por el PSOE, que no siempre ha ido a la izquierda. Es más, agrupar porque sí el "resto partidos" de la citada imagen para que lleguen a un 11% -y no el 14%, las cuentas están mal echadas- y mostrarlo como una única y pretendida fuerza significa aunar a partidos de extrema izquierda, izquierda, centro, derecha, ultraderecha, regionalistas, independentistas, populistas y de su padre y de su madre. Que es el partido soñado al que todos votaríamos en el País de Hello Kitty.

Mis conclusiones (no todas)
Si ustedes han llegado hasta aquí me quito el sombrero (que no tengo) y les ovaciono conmovido. Aguanten un poco más:
a) Éste es nuestro sistema democrático, aprobado en 1978. Que habrá que cambiarlo, sí, pero hasta entonces es el que hay y debemos aceptarlo. Mientras tanto, luchemos por mejorarlo y aprovechemos los cauces de participación que nos ofrece.
b) Toca pensar, y mucho. Debemos meditar sobre la política, sobre la vida política. Todos. Y comprendernos unos a otros, saber qué nos jugamos en cada elección y plantear una mejor democracia.
c) Convendré con ustedes en que la separación de poderes, la reforma electoral (y hasta constitucional) o la persecución judicial a mangoneos y chanchullos son cuestiones imprescindibles... que difícilmente van a abordarse en estos diez meses que faltan de legislatura, salvo -como ya apunté- que Zapatero quiera hacerle un último servicio a España y que dicho servicio prospere. O eso, o que algún partido minoritario lo intente aliándose con el PSOE.
d) De no producirse lo anterior, esas propuestas, como otras muchas, pueden hacerse llegar al Congreso mediante la creación de uno o varios partidos surgidos del descontento (cosa que dudo, ya que los recientes movimientos se niegan a politizarse) o mediante recogida de miles de firmas. Pero esas miles de firmas, no lo olvidemos, serán igual de válidas en nuestra democracia que las miles de firmas presentadas contra el matrimonio homosexual, los toros o el Estatuto de Cataluña.
Gracias por leerme. Rompan filas y, sobre todo, sigan siéndome demócratas, gente, que los golpes de Estado están mal vistos.

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