Tengan ustedes muy buenos días y permítanme retomar este espacio mes y medio después sin dar muchas aclaraciones. He andado de un lado a otro, no me ha apetecido escribir y tampoco es que haya habido manifestaciones pidiendo mi vuelta. Perfecto, de hecho. La presión para el que la quiera, yo ya me explicaré cuando me apetezca, si es que me apetece.
Hablando de manifestaciones, que es por lo que estoy aquí: lo de Madrid. Lo de Democracia Real Ya. Lo del quince de mayo. Lo de las acampadas. Que nadie espere un artículo donde primen las formas, en plan esteta. Lo que sigue son ideas al vuelo, inconexas o no, opiniones particulares y datos objetivos, entremezclado todo. Si no se lo piden a su partido político o a su medio de comunicación de cabecera no me las pidan a mí, gracias.
El qué.
Protestas y propuestas por una mejora efectiva de la democracia en España. Manifestación el día 15 de mayo. Acampadas en Madrid y otras ciudades desde entonces. Y el contrapié al que se han visto sometidos políticos, periodistas y resto de la sociedad. La aparente obligación de tener que tomar partido por algún bando, como si entre el blanco y el negro no pudiese existir una gama de grises en la que intento, como otros muchos, encontrar mi hueco.
El quién.
O, mejor dicho, los quiénes. Miles de personas de todo tipo, jóvenes, no tan jóvenes, familias, ancianos. Cada uno de su madre y de su padre. En general, gente cuya ideología oscila entre el centro y las izquierdas. Repito, para que no haya malentendidos: en general. Y ni siquiera eso significa que todo ese espectro esté o se vea representado por quienes protagonizan el movimiento.
El porqué.
El descontento popular con la mal llamada clase política. El desencanto instalado en los miles de participantes en las protestas. Las razones son múltiples: corrupción, batacazo del capitalismo, mercados haciendo y deshaciendo en política a su antojo, crisis económica nacional abrumadora (pero irreal), una tasa de paro vergonzosa (pero igualmente irreal), sensación de desamparo o de falta de representatividad, malestar con el creciente bipartidismo, etcétera.
El cómo.
Las acampadas como máximo exponente, como presunto vehículo de transformación del sistema político, económico y jurídico. Sin ningún programa que vaya más allá de unos cuantos puntos clave, fiándolo a lo que se decida en las múltiples asambleas. Un conjunto de ideas heterogéneas que son difíciles de plasmar, pese a que sea un grandísimo avance que se toleren todas las posturas.
El dónde y el cuándo.
En muchas ciudades, con el epicentro del movimiento en Madrid. Siempre en plazas, siempre de forma pacífica y tranquila, en campamentos donde prima la voluntariosa búsqueda de organización. Ya son cinco las noches al raso, aguantando las lluvias de estas jornadas. Prometen ser más, aun coincidiendo con la jornada de reflexión y las elecciones del 22 de mayo.
Los peros.
Son bastantes los argumentos aducidos en su contra. Y comparto algunos de ellos, pese a estar de acuerdo (más o menos) con un 70% de lo que se reclama en las acampadas. Los mayores peros, desde luego, provienen desde los medios de la derecha, agitando miedos apocalípticos, como si viniera un lobo que, a corto plazo, saben que les va a beneficiar. Tontos no son. Son cabrones, muy cabrones, tratando de manipular la información para movilizar -aún más- a su potencial electorado. Pero no estoy descubriendo América, así que abriré otro apartado con mis propios peros.
Mis peros.
Vaya por delante que lo que sigue es mi opinión. Mía. No de nadie más. Sólo mía. Lo digo para ahorrarnos malentendidos y disgustos, y para que anteceda a esto: no sé qué pensar. Por un lado aplaudo que parte de la sociedad comience a luchar por sus ideas y que se exija una nueva forma de hacer política y economía (con cuyos principios coincido, más o menos), pero por otro lado tengo la impresión -esto es, parecer, creencia, sensación, algo subjetivo y tan mío como mis clavículas- de que las cosas pueden irse de madre confundiendo el culo con las témporas.
Y no, no hablo de hordas anarcocomunistasmasónicas asaltando las calles y desvalijando ancianas. No. Porque si hay algo que critico, tanto a quienes se han movilizado ahora como a quienes estuvieron y están con el #nolesvotes a cuestas, es que tiendan a llevarse por la demagogia y la consigna facilona. Y que en algunos círculos afirmen representar a la sociedad. No le veo sentido a quejarse de borreguismo para únicamente cambiar de pastores. Ése es mi principal pero, aunque se soluciona pronto: siendo reflexivo y crítico con todo lo que se ve, escucha y lee. E incluso con estas palabras. Qué narices, sobre todo con estas palabras.
De hecho, quizás se corre el riesgo de descontextualizarlo todo. Bueno, ya se ha hecho, comparando este movimiento con el 2 de mayo, el mayo del 68, el tardofranquismo o las revueltas en el mundo islámico, cuando son cosas que se relacionan tanto entre sí como Paco Clavel y el buen gusto. O llegar al punto de proclamar que en España no tenemos democracia, como si la democracia se redujera estrictamente a las reglas de juego que más nos convengan o, si no, nos llevamos el Scattergories.
Lo que ocurre el 22 de mayo es que se celebran unas elecciones locales y autonómicas, no generales, con lo que pretender cambiar la política nacional justo antes de unas locales se antoja de un idealismo tan tierno como un cabritillo que va al matadero. Y que, como ya sostuve, se peca al hacer de la parte un todo y al ignorar las grandes diferencias entre unos comicios y otros, lo cual no deja de ser una irresponsabilidad por mucho que se esté animando a la gente a ir a votar. Y lo dejaremos ahí.
Ahora bien, si se cumplen los augurios y este movimiento se mantiene después del 22 de mayo (lo cual ovacionaré en pie) el escenario será similar y distinto, a la vez. Similar porque la composición del congreso será la misma. Distinto, porque el Partido Popular -que ya ha puesto el champán a enfriar y tiene enrojecidas las manos de tanto frotárselas- habrá presumiblemente arrasado en las elecciones y estará en mejores condiciones aún para bloquear o impedir una supuesta reforma de la ley electoral en el hipotetiquísimo y deseablérrimo caso de que se plantee.
Y antes de que lo soltéis, lo suelto yo: no, tampoco creo que el PSOE esté por la labor, pero qué menos que un último sacrificio de Zapatero para reconciliarse con ciertos sectores de su electorado.
En resumidas cuentas.
No soy adivino, pero algo de elecciones he estudiado. Y de movimientos sociales. Y de lo que he leído, visto y escuchado, además de lo que he pensado e intentado analizar, creo que:
a) este movimiento, llamémosle del 15 de mayo, es en general positivo;
b) las esferas medias y altas de la política no están sabiendo reaccionar;
c) el voto de centro e izquierdas, en teoría, tendrá una amplia dispersión;
d) la derecha ganará las elecciones con facilidad;
e) el movimiento continuará y los partidos deberían, al menos, escucharlo.
Sea como fuere, infórmense, piensen y vayan todos a votar. No lo hagan por mí, sino por ustedes mismos.




11 respuestas (¡y eso que son gratis!):
Como el movimiento se demuestra andando, a mí me gustaría que esto siguiera y que, si de verdad se exige una reforma de la ley electoral, después del día 22 se proteste y se grite y se toque las narices tanto como se pueda para conseguirla. Porque es necesaria y porque es justa. Y porque ya está bien de que nos dejemos tocar los cojones por dos partidos (por una élite política y económica, más bien).
Pero "porelamordeDior", hagamos las cosas en serio por una vez, con cabeza, sin rendirnos a la primera de cambio o cuando llegue el próximo Barça-Madrid y sin desear internamente que vuelvan los tiempos de los "grises" para tener una batallita que contar en el bar... y sin quedarse en casita sin votar "porque da mucha pereza levantarse un domingo y eso es para señores mayores y nada modernos que no tienen ni Twitter".
Y mira que yo no digo palabrotas nunca, pero ya está una muy harta...
Cierto, L., este movimiento debe demostrarse perdurando. La ley electoral actual servía para 1985 (cuando se instauró), pero no para 2011.
Veremos cómo evoluciona todo. Veremos el domingo qué sucede y qué lecturas se desprenden de esa jornada. Y veremos cómo afronta España unos meses que van a ser muy moviditos.
Muy interesante tu opinión, aunque a mí me parece la manifestación todo un ejemplo de cómo se puede manipular a las masas, diciéndoles lo que creen pensar (y piensan) y lo que tienen que hacer (y seguramente no habrían hecho) pues ese descontento existe desde que el mundo es mundo o al menos desde que tengo consciencia política, y no se ha visto que, a pesar de mostrarlo (casi) todo el mundo cuando se habla del tema, nadie salga a la calle justo antes de las elecciones, ni un año antes ni uno después, ni siquiera meses; que si el PP o el PSOE o la ETA me da igual, pero que somos tontos queda más claro que el agua.
Y no es lo mismo no votar que votar, como bien sabes y has estudiado, y mi conciencia me impide darle un voto a alguien que no creo que lo merezca, ni votar en blanco con lo que haré que los partidos minoritarios queden desfavorecidos, cosa que tampoco está en mi ánimo, así que, descartando opciones, escojo la menos mala y más acorde con mi ética y no voto. Incluso escribiendo esto en jornada de reflexión, pues no expongo ningún alegato político sino sólo tonterías de una vieja loca que te ha leído y le han entrado ganas de soltar su rollo a pesar de que pueda ser hasta pecado y os manda un beso muy grande a L. y a ti y muchos mimos para el pequeño y precioso L y a quien el azar le ha dado como palabra de verificación "ovelip", interprétese al gusto.
Pues sí querida Fauve, tiene usted razón... al final la masa es más bien tontita, manipulable y siempre nos acaban dando por ahí. Sin embargo, deseemos que por una vez sea distinto y que se nos escuche.
¿De verdad merecemos una clase política tan nefasta? ¿Cómo es posible que vayamos a ser, por primera vez, una generación que vivirá peor que la anterior? ¿Y cómo es posible que tengamos carreras, "másteres", idiomas... y seguramente terminaremos trabajando por una miseria para jefes que nos exigirán eso y más estando seguramente menos preparados que nosotros?
Yo también desvarío. Palabro: aniesse
Será porque acabo de venir de ver Piratas del Caribe, pero ahora mismo España se me antoja como una jungla tupida y tramposa. Hay que ir esquivando constantemente trampas, de pronto se te cuela el pie en un agujero y te llenas de lodo hasta la cintura y cuando parece que ves el final, te salta una rama a la cara. Y todo esto, con unos monos burlones que trepan ágilmente de rama en rama y se ríen de ti desde las alturas.
Me reconforta, como ya he dicho en el Facebook (y lo que se escribe en el FB, va a misa) que esté pasando esto. Que esté pasando ALGO. Por Dioss. Para mí esto ya es una pequeña batalla ganada. A la paciencia injustificada e injustificable. A las tragaderas. Al estoicismo -llámese estoicismo, llámese masoquismo sin placer- con denominación de origen español. En definitiva, un pequeño pinchacín en las pelotas, en los santos cojones cuadrados que tienen algunos en este país. Esos que salen en la tele, con su cara de mono de culo pelado (y pido perdón a los pobres monos por salir tan mal parados en la comparación) riéndose de nosotros porque parece que ha venido Dios y les ha otorgado el poder absoluto. Ya que no podemos quitarles la sonrisa de una bofetada, que sería lo justo, esperemos al menos que esto sirva para desinflarles un poquito esos huevos tan gordos. Y perdonen las vulgaridades, pero eso es lo único que estos queridos dirigentes nuestros me provocan. Cosas vulgares.
Voy a responder más o menos rapidito, dentro de lo que cabe:
a) Fauve, a mí el movimiento me parece más que correcto y digno de aplauso. El movimiento en sí, ojo. Eso no quiere decir que esté de acuerdo con todo lo que se ha hecho o dicho, o que comparta todas las propuestas, o que me parezca éste el momento o no para llevarlo a cabo. Yo hoy, como en cualquier otro día, sólo puedo pedirle a la gente que piense y actúe en consecuencia, porque la participación en la democracia no se debería constreñir a las dos semanas de campaña electoral;
b) L., el problema es distinguir entre unos políticos y otros. Hay gente brillante en cualquier partido, gente trabajadora que es capaz de pensar. El problema es que quienes mandan en las altas esferas -no me refiero a ayuntamientos- suelen ser de todo menos buena gente (y se me ocurren, como mucho, diez ejemplos). Pero sí, es vergonzoso que, con todo lo que se han esforzado nuestros padres por nosotros hayamos terminado así;
c) Fátima, como bien dices es reconfortante ver que la gente (o no toda la gente) ha reaccionado, al margen de lo que se proponga. Y ojalá sirva para infiltrar muchas de esas propuestas en los partidos políticos, si es que éstos se dan cuenta de las necesidades reales de la sociedad. Ahora, que mucho de ello depende de lo que suceda hoy y la semana que viene, creo.
¡Ea, todos a votar!
Holaaaa....... pues yo te he echado en falta...
A ver, el repaso que has hecho me parece bastante correcto y estoy de acuerdo en casi todo. Sólo quiero matizar alguna cosa, me gustan los movimientos espontáneos y que nacen de la gente. Me parecen auténticos y reales, claro que a mi me gustaría que incidieran más en esto o aquello... pero el conjunto del personal se ha puesto de acuerdo en unos mínimos de indignación, se ha buscado la vida para canalizarlos y expresarlos... y, de momento, "los profesionales" no saben qué hacer y están ahí todos sorprendidos.
Que dure o no, la dirección que tome y el contenido... pues dependerá de la gente (y mientras sea así, me parece bien).
Yo no he votado... y me parece una opción admitida en la democracia. Te aseguro que no es por gandulería. Estoy muy convencida de que, a lo largo de mi vida, he intervenido mucho más que la media en la vida política y eso me da derecho a no votar.
Me gusta lo que ocurre pero no pierdo el oremus...
Un abrazo.
A ver, Laura, que quede claro de entrada que yo también apoyo las protestas y movimientos habidos estos días, lo cual no quiere decir que tenga que estar de acuerdo en todo lo que se proponga en ellos.
El problema es hacer política sin pretender saber qué es la política, sin conocer cuál es el marco en el que desarrollarla y tal y cual. Es decir, que las asambleas pidan responsabilidades al FMI excede (y mucho) las competencias de cualquier gobierno. Ídem con la derogación del Plan de Bolonia, que es de la Unión Europea y lleva gestándose desde hace lustros (¿y ahora se protesta?).
Los tiempos en política son muy importantes, como sabrás, y me parece que no se han medido bien, que estas ideas y propuestas deberían haber surgido en otro momento y no justo una semana antes de las elecciones locales y autonómicas, donde lo que se juega es diferente de las generales. ¿Y si el descontento hubiese explotado en 2010? Habría margen para actuar, ¿pero ahora?, ¿van a seguir?, ¿piensan hacerlo ignorando los cauces de la democracia y la representatividad? (no sé si me explico).
En cuanto a que no hayas votado, puedo entender tu postura y que no sea por dejadez. Pero me temo que ese no voto tuyo cuenta igual que el de alguien que se haya ido a la playa porque hace buen tiempo. Los votos nulos y blancos pueden hacer reflexionar, la abstención no tanto.
Pero vamos, son sólo mis ideas. Un abrazo.
Querido, también tu voto vale igual que el que vota sin reflexionar a un partido racista como los hay por aquí, pero yo nunca hubiera hecho esa comparación. Las opciones en democracia son todas válidas y la valoración de la abstención la tendrán que hacer algún día.
Me parece que no se nace sabiendo todo y también se aprende a hacer política.... para lo que hacen los políticos profesionales que llevan toda la vida dedicada a ella, no me parece que lo hayan hecho mal los de las plazas.
Los movimientos espontaneos es lo que tienen....... que lo son, así que dificilmente pueden elegir el momento adecuado a gusto de todos.
No tengo ni idea por donde seguiran estos movimientos, lo que sí sé es que es el primer soplo de aire fresco que siento en la estancada, anacrónica y acartonada mole de la política, en muchos años.
En fin, es solo mi opinión también ehhh....... Un abrazo!!
En efecto, Laura, cuando escribí ayer sobre las elecciones también incidí en que mi voto vale lo mismo que el de un racista o que el de un premio Nobel. Y eso lo asumo como parte de la democracia. Pero la valoración de la abstención es algo muy complicado de realizar: no sólo denota hartazgo del sistema, sino otras muchas razones.
Y no, no se nace sabiendo todo y vivimos aprendiendo día a día. Pero eso no quita que, por mucho interés que se ponga en aprender, haya cosas ajenas al sentido común: yo puedo aprender toda la astrofísica e ingeniería del mundo, pero no por ello seré capaz de poner un pie en Urano.
Veremos cómo avanza el movimiento. Por ahora, entre talleres de lo más útil e inútil, asambleas y comisiones se va tirando. Otra cosa es el aguante y que se decidan a participar en la política valiéndose de los resquicios abiertos en el sistema y los medios.
Un abrazo.
Publicar un comentario en la entrada
La vaca no muerde, comenta lo que gustes.