Hijosdeputa 2010

Para qué nos vamos a engañar, señoras y señoros: Jaime Cantizano no ha aceptado cobrar en bocadillos de mortadela y a servidor, que le tenía preparado un guión espléndido con despelote incluido (del Cantizano, no mío) para deleite de la concurrencia de ambos dos sexos, le ha invadido la sensación de írsele estos premios por el desagüe de la decepción hacia la fosa séptica de la ignominia, sobre todo cuando el sustituto de emergencia de Cantizano, que era el por suerte inimitable Jaimito Borromeo, ha declinado la invitación para, según su representante y frutero del barrio, salir a pegar viejas por la calle.

Votaciones a los Hijosdeputa 2010

Hermanos en pisto, entre que estoy perruno y que L. está de visita por Seronia no tardaré demasiado en escribir este articulete y así os dejo con tiempo de sobra para que meditéis largo y tendido.
¿Meditar sobre qué?, pues sobre vuestro voto final y definitivo para otorgar los Hijosdeputa 2010. Porque sí, porque ha llegado la hora de desvelar cuáles son las ternas finalistas y de arrojarse al frenesí democrático que condene las mayores cabronadas del año, más aún ahora que un tal Fabra ha vuelto a escaparse de la justicia.

Saudade

- ... y me jode mucho que Pekín Express lo ganaran las hermanas vascas, porque yo era muy fan del padre y la hija y...
Ah, hola, que han vuelto. Pues eso, yo dejaré de despotricar y les contaré la segunda parte de nuestro viaje a Portugal, si es que no tienen cosa mejor que hacer que echarle un ojo a estos párrafos.
L. y servidor habíamos planificado el viaje con afán inquisitorial (pero sin quemar herejes) y, vista Coímbra, el domingo 31 nos regalamos trescientos kilometrillos de nada. Eso sí, trescientos kilómetros de fervor nacionalista, orgía del manuelino y diluvio universal.

Lusofilia

Languidece 2010 y aún no he narrado nuestro ya clásico viaje de aniversario –seis van, seis, sin que a L. la canonicen-, de ahí que me lance a corregir tan execrable error.
Por ustedes todos es conocida mi lusofilia, sano vicio que comparto con L. hasta que alguna autoridad sanitaria lo prohiba. Y aunque a menudo vayamos a Portugal para algo más que para comprar toallas, este año nos hemos soltado el pelazo entre Oporto, Miranda, Guimaraes, Valença o la tierra de Almeida. Ventajas del oeste aspañó.

Preparando los Hijosdeputa 2010

Como buen tüitero sin cuenta verificada ni centenares de fólogüers yo preferiría ser de esos tipos a los que se les cuelga la etiqueta “cachondo mental”. Y no lo soy, hay que joderse. Pero tengo algo que jamás tendrán los guionistas de Scrubs o los asesores de nuestro Gobierno: los auténticos y genuinos Hijosdeputa, los únicos galardones de los que no se enorgullecen las madres de los premiados.
Cierto, los Hijosdeputa son sólo míos. Bueno, y también vuestros, queridos lectores asiduos y visitantes ocasionales de este blog. No quiero decir que os vaya a nominar, sino que os hago partícipes del relativo éxito (?) cosechado por estos premios desde su creación en 2005. Hace doce meses sobrepasamos, entre pitos, flautas y otros instrumentos de viento, los cincuenta votos; el objetivo en 2010 es alcanzar -agárrense, que lo suelto- los cincuenta y un votos. Cuán ambicioso me hallo.

Nuestro Mundial

Despejada la incógnita –adiós, candidatura ibérica– de que los Mundiales de 2018 y 2022 serán para Rusia y Qatar (¡oh, cuán sorprendente es para muchos ilusos descubrir ahora la supremacía de los petrodólares!), podremos al fin centrarnos en el título: nuestro Mundial.
Y no es el de 1982, pese a que me guste definir a mi generación como “la quinta de Naranjito”. No. Nuestro Mundial ha sido el de este año. Un Mundial tan raruno que empezamos perdiendo, tan raruno que lo ganamos jugando como España pero con resultados italianos, tan raruno que acabó bien cuando peor pintaba y tan raruno que ni siquiera escribí sobre él a su debido tiempo. Por eso lo hago hoy, al hilo de la actualidad y basándome sólo en mis sensaciones, que del resto del análisis ya se encargó la prensa.