Uno retoma la actualidad y ésta, al margen de la omnipresente crisis y de las dos Coreas buscándose las cosquillas, nos lleva a las elecciones catalanas del domingo. Y yo no soy catalán, pero sí extremeño, ergo estoy apadrinado por algún matrimonio catalán (los Fonollosa-Ulldemolins, pongamos) y eso me da vela en este entierro; es más, Puigcercós, candidato de ERC, ha apuntado que los catalanes no deben avergonzarse de decir lo que piensan, por lo que, como supuesto catalán por padrinazgo, puedo rebuznar libremente amparándome en tal principio. No se preocupen: visto el panorama seguro que, en comparación, me quedo corto.
Otra cosa no, pero la campaña está siendo un dechado de memeces a varias voces. Las partes andan empecinadas en radicalizarse y en dar el coñazo con asuntos ajenos a la vida cotidiana del electorado, como si lo verdaderamente relevante no fuese la educación, los impuestos o los servicios sociales, sino retarse a un debate interruptus, celebrar un referéndum independentista, amenazar con destapar corruptelas u obligar a los hoteles a servir pa amb tomàquet para lucir cuatro estrellas. Y no, esta gilipollez no me la he inventado yo, sino que ha alcanzado rango de decreto merced al tripartito.
Ya que lo menciono, parece que Montilla ha decidido enterrar el tripartito y negarse a gobernar a sabiendas de la clara ventaja de CiU. Incluir en las listas de PSC al inepto de Celestino Corbacho y colgar el orgásmico vídeo de las Juventudes Socialistas (menos guaytud y más ideas, por favor) son dos síntomas más de la desidia y el derrotismo no ya del socialismo catalán, sino del español.
Tampoco es que los antiguos socios del PSC estén bien de lo suyo. Mientras ICV copia a IU en el resto del país y pasa desapercibida, ERC se dedica a mear fuera del tiesto para contentar a sus devotos y encabronar a sus detractores. Con esa estrategia, Puigcercós se ha negado a usar el castellano en Tengo una pregunta para usted -alega ayudar a quien desconozca el catalán, lo mismo que meterle en una jaula con tigres para que aprenda a sobrevivir en la naturaleza-, ha insultado a Madrid y a Andalucía (una es una fiesta fiscal y en la otra no paga ni Dios, insiste, cuando lo cierto es que en Andalucía todos están deseando que cobre) y ha retomado el clásico “habló de putas la Tacones” para recordar la célebre llorera del expolio al que Cataluña presuntamente es sometida.
El asunto de los dineros no es exclusivo de ERC, puesto que CiU –vía Artur Mas- anuncia que solicitará un concierto económico para Cataluña. Por pedir que no quede, que en esa línea otras regiones podrían reclamar el fin de esa domiciliación fiscal que explica buena parte de los desequilibrios entre unas y otras autonomías: eso sí es un expolio genuino, pero claro, no conviene mentarlo para no joder la letanía martirial.
Aún en la derecha, el PP de Alicia Sánchez-Camacho ha optado por mantener sus típicos postulados sobre el independentismo radical, la ruptura de España, la persecución del castellano y que Zapatero caca. Si se le añaden propuestas ultraliberales, xenofobia galopante y cojones como pianos sale un videojuego que convierte el programa de Le Pen en las aventuras de Dora la Exploradora.
Ruido, pero menos, ha hecho Solidaritat Catalana, también conocido como el partido de Laporta, que para hacerse oír ha tirado de porno (a.- ¡cansinos!; b.- quien piensa en pan tiene hambre) adoptando como musa a María Lapiedra, la misma que apoyó a España en el Mundial. Bipolaridad, se llama, propia de desequilibrados que, por ejemplo, juraron y perjuraron no aprovecharse del Barça para medrar en política.
Al margen quedan otros partidos minoritarios. Ciutadans todavía no ha definido su identidad, lo que equivale a ser el Falete de estos comicios; UPyD no pinta nada, dado que Rosa Díez no tiene por dónde trepar en esta ocasión; a su vez, Montserrat Nebreda, consciente de su invisibilidad, lanzó (otro) vídeo de temática sexual que, aunque eso venda, da mucha cosica. Y hablando de cosas que dan cosica pero que ilustran el cotarro, Carmen de Mairena es candidatum (género neutro, segunda declinación) del CORI, agrupación liderada por un imitador de Elvis: al menos éstos no pretenden metérsela doblada al votante.
En fin, como solté en Tüíter: ocho millones de habitantes y ningún candidato decente, ¿qué coño te pasa, Cataluña?




8 respuestas (¡y eso que son gratis!):
Querido Fer,
A Cataluña no le pasa nada, es un concepto que todos se empeñan en humanizar. A los catalanes y catalanas (yo solo soy de Estatuto, porque trabajo y vivo en Cataluña) creo que nos pasa lo que a todos los demás españoles y europeos, o sea, que nos preocupan otros temas. Los políticos son unos impresentables que en lugar de solucionar problemas los crean, en lugar de aclarar lo confuso, lo hacen más oscuro y en lugar de atraernos para que confiemos, nos alejan y hartan.
En fín, no quiero mosquearme más de lo que estoy.
Un abrazo extremeño.
Laura, desde luego que no humanizo a Cataluña, bueno, mejor dicho, no la considero como un único ente. Tienes toda la razón cuando afirmas que la preocupación de los catalanes es otra y que los políticos son una panda de chupópteros encantados de mantener su estatus, sean del partido que sean (no sé dónde leí algo acerca de que en Cataluña unas treinta familias vienen repartiéndose el poder alegremente) y aunque ello conlleve encabronar a toda la población.
Pero, pase lo que pase, te recomiendo que vayas a votar, aunque sea en blanco o nulo. La abstención -tanto en este caso como en todos- no significa nada y puede significarlo todo, según quienes se encarguen de interpretarlo.
Ánimo con lo que venga y un abrazo de un pseudocatalán apadrinado.
Estoy harta de oir lo que dice o piensa Catalunya, como si fuera una esencia pensante y parlante. Es un triunfo del nacionalismo conservador, esencialista y espiritualista (de esto sabían mucho los alemanes cunado lo fundaron en el XIX)que aceptemos esos parámetros y no los de clase o grupo social por ejemplo.
Nunca me ha gustado ceder mi poder de decisión a otros a tra vés del voto, así que he acostumbrado a abstenerme y a participar en la cosa pública activamente pero de otras maneras. Cuando he votado, siempre lo he hecho contra alguien y no a favor de alguien (creo que una vez le leí algo parecido a Manu Chao). Pero cuando votas a alguien para que se vaya otro y la cagan, como lo ha hecho el tripartito....... pues eso....
No creo que a estas alturas el resultado de estas elecciones tenga ya mucha relevancia (qué te pareció ayer la entrevista en la Moncloa con los treintaytantos señores -creo que no había ninguna señora o una o dos, no recuerdo- poderosos que exigen se aceleren las reformas de las pensiones???)
mecagüentodoloqueestáescrito.
Seguimos... un abrazo
Buf, Laura, a ti te voy a hablar del nacionalismo conservador, ¡con lo que tienes que sufrirlo!
Cataluña no es ni más ni menos que la suma de sus ciudadanos, no un único ente amorfo y de pensamiento unidireccional. Pero, como bien dices, ésa es la intención del nacionalismo y parece que llevan décadas haciendo que cuele.
En cuanto al voto, creo que siempre es mejor el voto en blanco que la abstención. No sé, me daría rabia que si me abstengo, como protesta, pudiera pasar como que no he ido a votar porque estaba en la playa o tal.
Sobre la reunión de ayer, buf. Dinero, dinero y dinero, cosa que no me extraña viendo el percal. Pero luego escucho a Rajoy quejándose y pienso "coño, si Zapatero se está plegando que no hará Rajoy a partir de 2012" y me acojono un poco más todavía.
¡Que sea leve!
Yo, como valenciano al que los guiris han convertido en catalán (Valensia?, ah!, That's around Barcelona ain't it?) debo decir que, como siempre en estos casos, habría recomendado votar una rodaja de chóped (o de salchichón de Vic) o crear algún tipo de plataforma ciudadana. Preferentemente de las que usan lanzallamas y entran en los parlamentos.
Folken, qué paciencia debes tener con la guiritud, casi tanta como los extremeños tenemos con quienes nos consideran andaluces.
Eso sí, yo votaría esa rodaja de salchichón si pudiera. Aunque, visto lo visto, el candidato perfecto sería Carmen de Mairena, que también lleva fuet incluido.
La noticia es que, por alguna misteriosa razón aún hay un 59% ¿creo? que vota. No lo entiendo. Pero, claro, hay tantas cosas que no entiendo...
Cierto, una gloriosa participación del 59%. Y en teoría este año ha incrementado el porcentaje, así que podemos hacernos una idea sobre cómo anda el percal.
Eso sí, seguro que hay muchos que lo ven en positivo. Por ejemplo, que ha subido mucho el voto respecto a las votaciones del Estatut.
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