Catorce mil kilómetros de verano:

6.- Un garbeo por las Jailans

Atestado como estaba Edimburgo de humanidad toda, L. y yo procuramos buscarnos un lugar tirando a yermo para descubrir las esencias de Escocia, si bien tampoco fuimos demasiado originales en nuestra elección: una excursioncita al lago Ness y las Tierras Altas (allí llamadas Highlands cuando escriben, Jailans cuando hablan).
Sopesamos a conciencia todos los precios y horarios, creando incluso nuestros propios algoritmos, y finalmente fuimos a una de las docenas de oficinas que ofertaban ese trayecto para contratarlo y, ya que estábamos, para echarle a un cable a una pareja murciana que andaba más perdida con el inglés que Carmen Lomana en un Bershka. A ver, que no achaco el conflicto idiomático a la murciandad de los susodichos, sino al amor-odio que la fonética de castellanoparlantes profesa hacia el inglés o, mejor dicho, hacia el inglés de cabreros que predomina por esos pagos.
Por tanto, un buen sábado madrugamos a lo salvaje, pusimos las calles y nos montamos en un minibús cuyo conductor y guía –repito el concepto: inglés de cabreros– se esforzaba con denuedo en tomar las curvas con un treinta por ciento más de pánico para quienes conducimos civilizadamente por la derecha. Perdón, pero acabo de percatarme de que las frases me están quedando larguísimas. Lo cambiaré. Prometido.
Pues eso, que nos dirigimos a las Jailans pasando por Stirling (recuerden mi obsesión con William Wallace) y parando a conocer a Hamish, una vaca de las Highlands. Ciertamente son unas vacas muy majas, pero uno al verlas se las imagina como el resultado de una orgía en rebaño con Chewbacca de invitado. Cosas mías.
El impresionante paisaje de las Highlands se resume en valles, montes y lagos (glen, ben y loch, así, en gaélico paladino). Todos ellos, preferentemente, situados en el quinto carajo. Forejemp, los desolados Glen Coe o Rannoch Moor, que en España ya habrían sido forrados de hormigón y ladrillo al grito de “¡Satán es mi señor!”. Están cuerdos estos escoceses.
A todo esto, debería multarse a quienes te preguntan, al volver del lago Ness, si has visto al monstruo de marras. No. Nadie. Y menos yo, que le tengo fobia a las grandes masas de agua y, si puedo, evito los barcos hasta en el Hundir la flota. Como L. sacó su conmiseración a paseo se quedó también en la orilla, así que nos propusimos no ya encontrar a Nessie, sino al peluche de Macarena Monster o la mesa de billar en la que engendraron –y criaron– a Willie. Tampoco hubo suerte.
A la vuelta, la misma Escocia profunda, sin faltarle algún pueblecito pintoresco, carreteras culebreras o destilerías de un whisky que no nos atrevimos a probar porque, metidos en la harina de lo típico, preferíamos abusar del hervidor de agua.
Lo sé: ya estaba tardando en salir lo del hervidor. Es que semos asina.

8 respuestas (¡y eso que son gratis!):

L. dijo...

La vaca esa era un animal del espectáculo, lo juro...

Laura Uve dijo...

Jajaja... pero buenoooo, ¿es que quieres romper toditos los tópicos? Valeeee, no preguntaré por el----------- del lago. Pero no beber whisky en Escocia es muuuu raro..........y que conste que yo prefiero el cava.
Xd, cómo era la vaca?????

Un abrazo.

Cristina dijo...

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vmg1981 dijo...

No me sorprende tu fijación vacuna a la par de tu desinterés por Nessie. De todos modos, que el hervidor de agua supere al whisky y me temo que a la ale local... ¿Y esta es la juventud que nos va a pagar las pensiones?

Fer dijo...

Hermanos en pisto, allá van las respuestas:

a) L., es verdad, el CV de Hamish es un compendio de su dedicación constante al mundo del espactáculo. Pero era adorabilísimo, no me digas;

b) Laura, no es que quiera romper los tópicos, pero es que el whisky no me gusta nada (donde esté la sidra que se quite lo demás). La vaca puede verse en el vínculo ad hoc, por supuesto. Y más vacas de su raza están a un clic en San Google;

c) Cristina, si lees esto -que sé que no lo harás, pero bueno- te diré que no pienso escribirte. Basta con echarle un ojo a San Google para saber de qué va la cosa. Tú misma;

d) Víctor, no es que el hervidor de agua supere al resto de bebidas, es que el hervidor de agua está por encima de ellas. Ya en serio, la ale local estaba de vicio, pero el whisky no lo tolero. Además, al llegar al B&B reventados todas las noches se agradecía ese cafelito caliente, la verdad.

Y esto es todo. Por ahora.

Manuel (Cedric) dijo...

Entre ganado, frío, niebla y Whisky, los escoceses seguro que no se mueren de aburrimiento.
Ya seguirás contando...

Saludos del amigo valenciano.

L. dijo...

Es que yo, desde mi condición de abstemia, lo del whisky no lo iba a aprovechar de ninguna manera...

Fer dijo...

En Derecho y entre moscas (yo no digo ) respondo:

a) Manuel, los escoceses pueden morirse o no del aburrimiento. Es cierto que tienen de todo eso que afirmas, pero a mí se me haría algo monótono eso de beber whisky mientras sacas al ganado entre la niebla y buscas al monstruo del Lago Ness antes de que anochezca en invierno a las dos de la tarde. Uf. Me entra el bajón sólo de pensarlo. Un abrazo;

b) L., al menos hay que decir en tu favor que probaste la cerveza del congreso y que el haggis no te pareció malo.

Y ahora, a seguir contestando.

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