Hijosdeputa 2009

No se crean usías, no, que no me duele admitir lo que sigue a continuación: a esta quinta ceremonia de entrega de los terriblérrimos, abyectos y rutilantes Premios Hijosdeputa no asistirá ninguno de los galardonados -por no romper la sagrada tradición, que conste, que no será por no habérselo ofrecido-, ni tampoco habrá presentadores de elevado caché y reducido intelecto. Tampoco vendrán los acartonados Andoni Ferreño ni Agustín Bravo, les aviso (sobre todo a sus fanses, que se ponen asaz pesaditos).
Esta gala, por lo tanto y por lo tonto, será humilde, sencilla y, gracias al cielo, exenta de repentinos y vergonzosos numeritos musicales. Salvo uno:
"Agradecidooo
y emocionadooo,
so-la-men-te puedo cantar:
¡gracias por votar!".

Votaciones a los Hijosdeputa 2009

Estamos a 28 de diciembre y no, esto no es una inocentada más (para eso ya colgué otras en años precedentes, por si ustedes gustan de arrebuscarlas): los Premios Hijosdeputa se democratizan de lo lindo y han entrado en su fase final, esto es, la de votaciones.
Dado que el patronato regio dejó de utilizarse tiempo ha, la formación de las ternas finalistas ha sido algo compleja. Hubo categorías en las que las ternas estaban cantadas gracias a vuestros votos, tanto aquí como en el evento feisbuquero. El recuento se realizó con el lógico sistema de "un voto, un punto", si bien en algunos casos se produjeron empates que se resolvieron, como no podía ser de otra manera, con el voto de gracia de un servidor. Se siente, pero el blog es mío y tal y cual.

Sólo durante la publicidad

Partiendo de la idea de que opino que el panfleto deportivo de Cuatro es cosa de un mono enganchado al Págüerpoin, poco deberían sorprenderme las altas cotas de imbecilidad que están alcanzando últimamente los anuncios televisivos en astral conjunción con las navideñas fechas. Sin embargo, los publicistas, en un constante afán de superación, día a día rompen mis esquemas y me provocan dudas y perplejidades que no puedo sino consignar por estos lares.

Apuntes al natural

Como la actualidad no se detiene y a mí no es que me sobren el tiempo y las luces, lamento comunicar a todos cuantos esta carta vieren cómo yo, Fernando, por la gracia de... (perdón: excurso por deformación profesional) sólo puedo dedicarle unas líneas a cada una de las siguientes noticias que nos asaltan de un tiempo a esta parte, aun a riesgo de parecer políticamente incorrecto.
Ya hice notar mi desconcierto ante la concesión –por nada– a Obama del Nobel de la Paz, pero aún me provocó mayor desconcierto y enajenación que el nuevo Master del Universo defendiera, en su discurso al recoger dicho galardón, el antitético sintagma “guerra justa”: puede que al Nobel le restase poco prestigio, pero Obama se encargó de enterrarlo y mear sobre su tumba.

Preparando los Hijosdeputa 2009

Aquí andamos, acercándonos a la Navidad sin haber colocado en nuestro redil el portal de Belén de los click que tanta ilusión me hacía. Así pues, para compensar este intenso amargor que siento sólo me queda, en épocas del año como ésta, el consuelo de vomitar toda la bilis del mejor modo posible: convocando los Premios Hijosdeputa 2009.
Dichos galardones nacieron y pervivieron indisolublemente ligados a Algún día, de ahí que no pudiesen faltar en las conmemoraciones de sus lustrosos cinco añitos. Porque sí, porque todavía estamos con las conmemoraciones, porque lo reza aún el subtítulo del blog, porque yo lo valgo y porque aún no he dado salida a los marcapáginas y chapas creados ex profeso, rayos y retruécanos, rayos y retruécanos.

Yo he venido a hablar de mi libro

Siempre hay una primera vez para todo, como le dijeron a Jesús cuando comenzaron a crucificarle. En mi caso, mi última primera vez (sic) es la que atañe a la presentación en sociedad de la criaturita, que es como he tenido a bien bautizar mi libro porque, y seré honesto, aún no me acostumbro a la idea de que me hayan publicado algo (y seguro que, de conocer aqueste blog, más de uno se lo replantearía).
Hace casi un año que comenzó este trajín. Durante meses mis únicas tareas fueron ir a cobrar el premio y el engorro de revisar las galeradas, todo ello más sencillo, facilón e ilusionante que un guión de Disney.