8 de febrero de 2008

Se pongan como se pongan

Yo no quería opinar sobre política estos días, en serio. Mi cuerpo serrano –aún no llego a ibérico de bellota– me pedía poner a parir a los inmundos tomateros, cesados para alivio del sentido común y desgracia de la hez catódica. E incluso podría haber escrito sobre el viaje relámpago de mañana, admitiendo apuestas para adivinar su destino.
No obstante, la actualidad manda y nobleza obliga. Ayer anduve, como suelo decir, con el modo indignación activado, pero no fue culpa de los etarras y sus lameculos, quienes ya nos tienen malacostumbrados. De hecho, más que indignación, lo que esta gentuza me provoca es cabreo, desprecio y otras úlceras que aquí no conviene relatar.
Damas y caballeros, seré conciso. El modo indignación se debe al contrato de integración para inmigrantes que el Partido Popular ha prometido implantar si gana las elecciones, según el cual los extranjeros no comunitarios deberán respetar las leyes y costumbres españolas, amén de pagar sus impuestos, hablar su lengua y marcharse a casita si en un año no encuentran trabajo. Para dar la puntilla a la propuesta de Rajoy salieron dos de sus subalternos, encantados ellos de repartir estopa: Arias Cañete afirmó que los inmigrantes trabajan peor que los españoles y que colapsan la sanidad pública, mientras que Juan Costa ha decretado hoy que se establecerá una especie de “inmigración por puntos”.
¿De qué van estos imbéciles? El único contrato que precisa un inmigrante es el de trabajo, porque el mismo inmigrante se preocupa de cumplir nuestras leyes, de usar nuestro idioma y, cómo no, de pagar los impuestos. Estos inmigrantes que los peperos rechazan son los mismos que han apuntalado el crecimiento del país, que han desempeñado los oficios que los españoles no querían y que, gracias a lo anterior, han contribuido a nuestra Seguridad Social, de la que tienen todo el derecho del mundo a beneficiarse.
En cuanto a las costumbres, ¿cuáles son?, ¿pandereta y toros?, ¿misa de doce y pincho?, ¿mujer en casa, pata quebrada y “la maté porque era mía”?, ¿caer eliminados en cuartos de final?, ¿lo que mande la Santa Madre Iglesia?, ¿Fallas, Semana Santa, sanfermines o Misión Imposible II?... ¿alguien se ha parado a pensar que hay tantas costumbres como habitantes de España?
Un diez por ciento de nuestra población es inmigrante, pero otro tanto de españoles, quizás más, tiene emigrantes en su familia. Mi abuelo marchó a Alemania, trabajó como un mulo en lo que pudo y, que yo sepa, no rompió ninguna ley ni costumbre. Ah, y no me lo imagino exigiendo que le descontaran los impuestos al consumo, por poner un ejemplo, porque no tenía ni puta idea de alemán.
Nadie emigra por gusto, sino por necesidad. Si nuestra derecha (alabada por la ultraderecha europea) no es capaz de entenderlo, me avergüenzo de ella y de sus votantes, de su racismo putrefacto y su intolerancia, tanta que asquea.
Decididamente, son unos fachas. Se pongan como se pongan.

14 respuestas (¡y eso que son gratis!):

Daniel dijo...

No hay que ser hipócritas. Suena feo lo que han dicho en el PP, pero responde a una realidad. Antes de adelantar nada, rescato la opinión que oí a una periodista en la tele: "Rajoy no debería haber dicho 'costumbres', sino 'valores'". Creo que lo de 'valores' es mucho más acertado.


A mi, personalmente, excepto un par de gitanos rumanos mangantes, no me molestan los inmigrantes. De hecho creo que en Asturias han beneficiado porque contrarrestan el descenso demográfico, dan dinamismo económico y, en general, no organizan follón y suelen vivir en buena armonía con los demás.


Pero es muy distinto para el que vive en, por ejemplo, Madrid o alguno de los pueblecitos de Castilla en los que se han llegado a constituir la tercera parte (o más) de la población. Para estas personas, el inmigrante no es una abstracción, es una realidad, es alguien con el que tienen que competir día a día, que les desplaza de sus barrios de toda la vida, que trastorna su modo de existir, etc...

Aunque mejor estaba calladito, el tal Cañete de nombre cachondo, ha dicho algo que piensa mucha gente, y no siempre fachillas de bigote recortado y brazo en alto. A ver, NO trabajan ni mejor ni peor, pero algunos empresarios, por ahorrarse un sueldo ponen a un rumano que no tiene ni papa de español a atender mesas. En cuanto a la Seguridad Social, sé muy bien a través de alguien muy cercano a mí que trabaja en los servicios sanitarios de Madrid (y, repito, nada sospechosa de facherío) que eso es así.


Hace diez años nadie pensaba estas cosas. ¡Claro que no! En realidad muy pocas personas, a priori, están en contra de los inmigrantes. El problema viene cuando su acometida es mayor que la capacidad de acogida. Es perfecto que vengan pero no se trata de hacer de esto un coladero.

Por supesto, como dije al comienzo, hay tipos muy distintos de emigrantes. Algunos se integran con total normalidad y aportan mucho. Pero otros aumentan el crimen y la violencia. Nos guste o no, muchos hispanoamericanos traen tras de sí una mentalidad machista que va más allá de los berreos del reaggetón. Es muy triste, es muy triste, porque van a pagar justos por pecadores.

Además, existen leyes similares en otros países y nadie va por ahí llamando fachas a los británicos, franceses, alemanes, italianos... (aunque lo sean, jeje) Los EEUU que muchos critican sin conocer (aunque a veces acierten en ello), cuajaron con país con ciudadanos de diversas partes del mundo debido a la adhesion a unos valores mínimos. Por tanto, hay antecedentes. Aunque yo prefiero un millón de veces el sistema canadiense, mucho más abierto a la multiculturalidad.

Y que no se me acuse de xenófobo. Puedo asumir la crítica de clasista, quizás. Pero, a diferencia de muchos pregoneros de alianzas civilizacionales cuyo contacto más personal con un extranjero ha sido con el chino del bazar de la esquina, yo tengo buenos amigos de países que aportan inmigración a nuestro país y que incluso tienen familiares emigrantes. E incluso recuerdo frecuentar bares egipcios en Barcelona donde ningún español entraría ni loco y disfrutar de la amabilidad de esa gente.

Y tampoco que nadie me llame pepero, pues no voy a votarlos en estas elecciones (sobre todo desde que cierto paleto va de diputado). Aunque me ha alegrado saber que Rajoy pretende plantar millones de árbols.



De postre, una anécdota. Una chica rumana de mi grupo de este año en Perugia se encontraba un día en la cafetería de la estación de tren cuando empezó a entablar conversación con un compatriota.
-¿Y tú qué haces aquí?
-Oh, pues yo estoy haciendo un curso en la universidad para extranjeros. ¿Y tú? ¿A qué has venido a Italia?
-Yo he venido a robar.

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A, espera, lo de tu abuelo en Alemania. Bueno, Fer, no es lo mismo un Gestarbeiter con permiso de trabajo que un ecuatoriano con un Lexus. Sé que a los italianos, por ejemplo, los trataban como perros en Suiza.Trabajan y vivían en condiciones lamentables, eran despreciados por los suizos y tenían que esconder a sus hijos. Las leyes españolas deberían evitar eso. Eso es cuando yo te hablaba de varios tipo de inmigrantes. Y, desgraciadamente, tenemos aún bastante inmigrante a la suiza. Sobre el tema de la inmigración española en Suiza, te recomiendo la excelente película de Carlos Iglesias "Un franco, catorce pesetas", aunque tu abuelo será la mejor fuente (me temo que la Suiza de la peli es demasiado bonita).


PD: A mi lo que me indigna no es esta ley, que es una promesa electoral de un partido que probablemente no vaya a ganar. Lo que me indigna es la aldeanez, la paletez, la hortería y la ignorancia de los babosos que apoyan la destrucción de Oviedo en pro de la misma modernidad cañí que se encargó de cargarse nuestro patrimonio.

Enrique Gallud Jardiel dijo...

Me adhiero lapamente.

Ray dijo...

Ensalzan la democracia, pero no pueden evitar el sacar a relucir lo que realmente son.
Saludos cordiales

Atzin dijo...

Hola Fer:
Me gustó mucho tu entrada. Me permito compartir contigo un artículo sobre el tema escrito por Marcos Roitman, uno de mis académicos favoritos.
Saludos y gracias por tu honestidad y solidaridad, que no hipocresía.

España: inmigrantes por puntos
En elecciones los dirigentes políticos del Partido Popular se desmadran. Hoy piensan en una ciudadanía de integración por puntos para inmigrantes. Se trata de una propuesta cuyo fondo, de no ser por su contenido xenófobo y racista, deberíamos tomarlo a guasa. Según sus dirigentes más avezados, Mariano Rajoy y Arias Cañete, los emigrantes, si ganan los comicios, deberán pasar por un test de calidad. Firmar un documento en el cual se comprometen a ser subsumidos y ser respetuosos con los valores y las costumbres del país. Un examen de admisión en toda regla. Si suspenden serán repatriados por inadaptados al considerárseles un problema para la seguridad interior del Estado.

Pero, ¿qué significa respetar las costumbres? ¿Se puede obligar a un inmigrante a sentirse español y asumir su cultura? Pensemos en algunas de las cuales, los españoles, se sienten orgullosos cuando salen al exterior. Si hacemos una lista, el vino destaca entre ellos. Así, se podría exigir a un musulmán beber sus caldos con denominación de origen en concordancia con la comunidad autónoma de residencia. Rioja, valdepeñas, cariñena, penedes, etcétera. Tras los vinos se vanaglorian de sus productos genéricos. La tortilla de patatas, el jamón ibérico, los quesos y embutidos. Los inmigrantes deberán comer continuamente jamón ibérico, queso manchego, tortilla española, pan de hogaza y paella, entre otros platos típicos. Igualmente, deberá estar vestido para la ocasión. Traje típico y bailar jotas, chotis, o lo que indiquen sus anfitriones. Así, el inmigrante ira asimilando costumbres y se sentirá uno más de la comunidad. Otro elemento importante es hablar correctamente la lengua. No se puede ser inmigrante y optar a la españolidad sin un perfecto dominio del castellano y sus diferencias. Hay que distinguir y pronunciar el acento gallego, andaluz, vasco o valenciano. También debe cumplir con ciertos requisitos deportivos. Los españoles se sienten orgullosos de tener deportistas en la elite mundial. Nadal en tenis, Alonso en Fórmula Uno, Gasol en baloncesto. Los inmigrantes tienen la obligación de ser fervientes forofos de dichos personajes. Ni se le ocurra apoyar o mostrar preferencias por un extranjero. Ni qué decir del futbol. Para ser un inmigrante con costumbres españolas, tendrá que estar al día de que ocurre en la liga nacional. Ser socio del Real Madrid, el Barça y apoyar a la selección española. Como se trata de ser más papistas que el Papa, no queda mal integrarse en las bandas ultras de cada equipo. Para la derecha española sería un síntoma de asumir las costumbres y comportarse como un buen inmigrante. Ello permitiría ganar puntos para gozar de un permiso de trabajo y de residencia. Ahora bien, tampoco puede ver programas ni películas extranjeras. Debe siempre preferir la producción nacional y las series y telenovelas del país. Todo para asimilar las costumbres. Sin embargo, haga lo que haga, siempre corre el riesgo de ser considerado despectivamente. Es un ser inferior, mediocre y no está a la altura de los españoles. Requiere un aprendizaje. De allí que debe someterse a un test de españolidad. Ser un camarero, por ejemplo, es complejo y los ecuatorianos que laboran en el sector son lentos y torpes. No pueden compararse con la vieja guardia nacional. En boca de Arias Cañete, secretario ejecutivo de economía y empleo del Partido Popular, se diferencian de aquellos maravillosos que teníamos, que les pedíamos un cortado, mi tostada con crema, la mía con manteca colorá, y a mí una de boquerones con vinagre, y te lo traía todo con una enorme eficacia. A los actuales inmigrantes hosteleros que trabajan 12 horas por un sueldo miserable, se les cae el café, tardan, no recuerdan el pedido, huelen mal, son negros, bajitos y te miran con odio cuando no dejas propinas.

Los populares subsanarán todos estos hándicaps. Según ellos, si no aprenden bien el castellano y no se asimilan serán, repito, expulsados en término de un año. No se trata de que cumplan las leyes y se integren, sino de ser asimilidos en tanto esclavos al servicio de los señores esclavistas de nuevo cuño. En este sentido, les propongo a los señores del Partido Popular una cartilla para inmigrantes. Se trataría de obtener puntos para garantizar su control y correcto aprendizaje de las costumbres donde empresarios y españoles de bien, como antes los cristianos viejos, puedan sellar los recuadros hasta completar la cartilla. Por ejemplo: hablar sin sesear sumaría 10 puntos. Asistir a tablaos flamencos, corridas de toros y Semana Santa, cinco puntos. Vivas al rey dos puntos. Criticar los matrimonios gays, manifestarse contra la educación por la ciudadanía, apoyar la familia tradicional, asistir a misa los domingos y declararse en pro de la educación privada, 20 puntos.

Sin embargo, más allá de esta mala caricatura, la propuesta del Partido Popular cuenta con un respaldo amplio de la población española. Sobre todo en los sectores populares y medios. Éstos ven con recelo la llegada de tanto inmigrante y lo consideran un peligro. Además aflora el sentimiento xenófobo y racista en otra parte de la sociedad. Cuando se juntan estos ingredientes el discurso contra la inmigración cala profundamente y se convierte en un argumento para defender la identidad nacional. Los más afectados, trabajadores sin oficio, jornaleros, obreros de la construcción etcétera. Ellos ven al recién llegado como enemigo, como esquirol. Trabajan por menos dinero, contratos basura, cuando no ilegales.

El discurso político de la derecha ha metido en la cabeza de los españoles la falsa idea de ser, los inmigrantes, los responsables del colapso de la sanidad pública y culpables del déficit de la seguridad social. Es una realidad tenebrosa. Un sector importante se identifica con este discurso, votará al Partido Popular y, por tanto, apoya esta medida. Lo mismo ocurrió en Francia con Sarkozy.

En conclusión, estas políticas evidencian que la derecha no busca que los inmigrantes cumplan con la ley ni la integración, sino el sometimiento y la pérdida de identidad en favor de una dominación que va más allá de una lógica de conocimiento histórico de los valores y las costumbres de la sociedad en la cual trabajan, coadyuvan a su desarrollo y enriquecen cultural, económica y políticamente. Para la derecha siempre serán mano de obra barata de segunda clase.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2008/02/11/index.php?section=opinion&article=020a1pol

Fer dijo...

Antes de que me echen de España a gorrazos por algo que hice anteayer (y que leerán prontito), contesto:
a) Dan, no creo que haya trastornos en pueblecitos castellanos ni en grandes capitales por la presencia de inmigrantes, no hay noticias en Castilla que hablen de esto, ni tampoco en Extremadura, salvo casos atribuibles a la mera convivencia (Talayuela, en Cáceres, se estudia como modelo a seguir). En cuanto a lo de la Seguridad Social, Cañete y la derecha cometen un grave error: sabido es que quien realmente colapsa urgencias no son los inmigrantes, sino los españolitos agonías -jubilados, sobre todos- que se creen con derecho a que una enfermera les ponga una tirita cuando les araña un gato. Y esto no supone un coladero, qué va, porque nadie está hablando de abrir fronteras, sino de regular conscientemente el flujo migratorio para adaptarlo a las necesidades de ambas partes. PD: ¿plantar quinientos millones de árboles, a sopotocientos por minuto?, más fácil habría sido evitar la destrucción medioambiental..., y PD2: mi abuelo fue a Alemania sin contrato de trabajo, como otros muchos españoles, y no por eso se lanzó a la delincuencia (muy nuestro, "pobre pero honrao");
b) Enrique, tenga cuidado con los mariscadores si se adhiere de esa forma;
c) Ray, se les ve el plumero, pero peor son quienes no remedian su ceguera;
d) Atzin, gracias por el artículo, echaba en falta algo de ironía acerca de las costumbres (o valores, tanto me da) españolas.
¡Hasta ahora!

Daniel dijo...

No digo que no tengas razón. Pero, sin llegar a los extremos de Francia, negar que la convivencia con la imigración en algunas partes da algunos problemas es negarse a ver la realidad y vivir en un mundo feliz.

Otra cosa es si las medidas que propone el PP son adecuadas. Quizás lo que exista detrás de su propuesta sea una xenofobia latente, pero antes de decir nada hay que ver qué significa realmente eso que quieren montar. No hay que descalificar inmediatamente todas las propuestas dependiendo sólamente de quien venga. Aunque, de todas maneras, como lo más probable es que no ganen no merece preocuparse demasiado.

En cuanto a los españoles en Alemania y otros países, y no he dicho que fuesen deliquentes (yo no sé que lees), sino todo lo contrario. Expresaba mi preocupación porque se metiese en el mismo saco a ese tipo de emigrantes y a los problemáticos.

Lo de los jubilados , ja,ja, es cierto. Pero también lo colapsan las madres que a la primera tos del hijo va corriendo a urgencias o los gitanos (grandes contribuyentes a laseguridad social) a los que el pobre personal sanitario tiene que ingresar porque si no corre la sangre.


En cuanto a la lista de costumbres españolas... ¡mecachis! ¿Tendré que pedir el cambio de nacionalidad? No me identifico con nada.

Óscar dijo...

¿Habéis leído hoy PÚBLICO? Es que vamos, viene a la discusión que ni pintado... y eso que no soy muy fan de ese diario, conste.

Por otra parte, es igual de inmigrante el inglés que viene a aprovechar nuestro sistema sanitario que el mauritano que viene a aprovechar las oportunidades que le ofrece nuestro país. Puntualizo con la definición de aprovechar: Emplear útilmente algo, hacerlo provechoso o sacarle el máximo rendimiento.

Segundo. No tengo conocimiento del porcentaje de Gastarbeiter españoles que delinquían, como tampoco lo tengo sobre el mismo tema de los inmigrantes que residen en España. Pero sí me consta que en Alemania no existía el concepto inmigrante por puntos que es lo más lolailo que he oído en mucho tiempo.

Tercero. Estoy de acuerdo con lo que ha dicho Fer respecto a los conflictos en poblaciones pequeñas. Tampoco creo que sea un hecho generalizado y tiendo a pensar que forma parte del tremendismo mediático éste al que estamos acostumbrados y al que tendríamos que darle la misma credibilidad que a Jiménez Losantos, o sea, cero.

En cualquier caso tengo que admitir que los comentarios que habéis escrito los he leído con mucho gusto y no estoy siendo irónico. ¡Qué difícil es leer por los blogos y blogas de la blogosfera que la gente, aun con opiniones diferentes en un tema como éste, sea capaz de discutir y argumentar sin berridos y sin descalificaciones! Me quito el sombrero. Ojalá todo el mundo argumentara y discutiera igual. Otro gallo nos cantaría.

Fer dijo...

Hoy es un genuino día de comicios en el Becadero y resto de la USal, pero saco algo de tiempo para mi querido establo... digo blog:
a) Dan, el sistema de integración francés, basado en el ordeno y mando, ha fracasado (al igual que su régimen colonial, que lo dejaron fino, fino). No potencia la convivencia, sino la forzosa incorporación a la idea centralista de Estado que tienen más allá de los Pirineos. En cuanto a Alemania, no dijiste que fuesen delincuentes ni me lo tomé así, pero puse el ejemplo para contrastar con la idea que algunos quieren que tengamos de los inmigrantes. Y no es que rechace cualquier propuesta del PP: habría hecho lo mismo si viniese dada por el PSOE, IU o el Partido de la Ley Natural (con sus indescriptibles voladores yóguicos);
b) Óscar, no sé a qué noticia de Público te refieres, ¡ilumínanos! Sobre el concepto "inmigrante por puntos" me abstengo de exabruptar, mientras que sobre lo de poblaciones pequeñas no hay nada más irreal que lo que nos quieren vender como habitual en ciertos medios.
Ah, y aquí somos todos de lo más educado, porque lo de sacarnos los ojos lo dejamos para cuando haya piscinas de barro y apuestas en metálico.

L: dijo...

Yo creo que nadie sale de su país por gusto. O casi nadie, al menos. No creo que mis bisabuelos y mis abuelos, que respectivamente emigraron a Argentina y a Francia, lo hicieran encantados de la vida. Y por supuesto, no tenían un contrato de trabajo cuando se fueron de su pequeño pueblo, como quien dice, con una mano delante y otra detrás. Pero bueno... Casi todos tenemos historias así en nuestra familia, que España no era precisamente la tierra de las oportunidades (aunque se viviera muy plácidamente, si hemos de creer a Mariano Oreja).

De todos modos, la cuestión es que "en todas partes cuecen habas", es decir, que no nos hace falta buscar delincuentes en los emigrantes que cada año llegan a España porque ya los tenemos de cosecha propia. Hay gente buena y gente mala en todas partes y no hace falta un contrato cuando ya EXISTEN leyes contra la delincuencia.

El problema NO es la falta de leyes, que de ésas hay muchas, sino la escasez de medios o de voluntad para hacerlas cumplir. Hagan algo al respecto, señores políticos.

P.D: Los jubilados que van al médico a pasar la mañana también colapsan la Sanidad y a nadie se le ocurre la idea de deportarlos, ¿verdad? Claro, debe ser porque son un porrón de votos.

Fer dijo...

"¡Lu-cí-a!, ¡Lu-cí-a!", clama la afición.
Suscribo punto por punto lo que has escrito, me solidarizo con tu abuelo (nacido porteño) y con tu señora madre (nacida gabacha: nadie es perfecto) y exijo también que se hagan cumplir las leyes.
Ah, y no es necesario deportar a los jubilados. Bastaría con cobrarles un euro por consulta, ya verías qué pronto dejan de ir al médico por aburrimiento.

jorge p manrique dijo...

Lo de Cañete es casi de juzgado de guardia... y que esa gente después ostente el poder de legislar... miedo me da!

Por cierto... respecto a los comentarios (que he leído por encima)... aunque el primero de Daniel... tiene algunos puntos razonables... no se... huele un poquito mal. El tercer párrafo sobra enterito! No se puede ir de progre por la vida y después tener mentalidad rancia... lo digo a modo de crítica positiva... eh? Revisa en este punto tu estructura de valores. (lo digo sin ánimo de ofender).

Y resalto otro... Lucía... tú si que sabes!

saludillos a todos...

Daniel dijo...

A ver, Jorge, de mi comentario no sobra nada. Ni tengo que revisar mi escala de valores porque es clara y justa. No me estoy posicionando, sino en ese párrafo estoy señalando las razones que existen para que exista una propuesta así. Todo lo que digo es cierto: existe gente en zonas con alta densidad de población inmigrante (grandes ciudades y algunos -no todos- pueblos en muchas comunidades españolas no-cantábricas [de ahí lo de "Castilla"] cuya vida se ha visto alterada por este nuevo fenómeno. Ni más ni menos.

Me parece muy mal que emitas juicios tan a la ligera sobre mi forma de pensar cuando ni nunca he ido de progre ni mi manera de pensar es rancia ni me dedico a criticar las ideas ajenas. Toda opinión (o casi toda) merece la pena ser escuchada. Lo de "crítca postiiva" sí me parece a mi ir de guay y clavarla por la espalda (¡hey! aunque no es por ti, es porque siempre he tenido mucha manía a esa expresión!!)

Además, lo divertido de este blog es contrastar puntos de vista. Si fuese decir amén a todo lo que se dice sí que se caería en la hipocresía de creernos todos supertolerantes y al final criticar al que no opina como tú. Eso es lo que es para mi ir de progre y ser un rancio.

Pero como en este blog ha de reinar el buen ambiente, pues no me enfadaré, olvidaré lo que has dicho porque sé que no lo has hecho con mala idea (sino todo lo contrario) y te invito a que nos reconciliemos viendo el mejor vídeo de esta campaña electoral. Aquí tienes el link:

http://es.youtube.com/watch?v=B_A9aIW6wXA&feature=related

Daniel dijo...

También en:

www.henrydriver.com


¡Vais a "plifar"!

Y ahora la opinión del gran HENRY DRIVER sobre el tema:

"Tou esto de que si los negros, los sudamericanos, los rumanos, los chinos, la madre que los parió, a mi nun me da más, qué te digo yo. Si quien venir que vengan igual, home, ho. Faltaba más. Mecagunmimantu, acuérdome yo cuando fuera pa Bélxica. Porque ahí donde me veis, chavales, vuestro collacio Henry tamién fuera emigrante. Por eso vos digo que vos porteis bien con ellos, que ye xente trabayadora, que la mayor parte dellos ye xente formalona. Home, tamién haylos que vienen a folgar y namás que a mangar perres, pero tamién traen unes mooozes, cagunlamar, que agarraba yo una deses...

Pues na, chavales, que non vos peleeis por les babayaes de los políticos, que al final nun merez la pena.

Un abrazu del tò amigu
Henry Felgueroso

Fer dijo...

Haya paz, haya paz:
a) Jorge, todos tenemos derecho a comentar libremente en Algún día (y a discrepar del resto), siempre y cuando se haga desde el respeto, la tolerancia y demás lugares comunes. No creo que levantar polémica de la nada sirva de algo, porque el asunto no es para tanto si estamos en pétit comité y porque aquí de toda la vida hemos sido muy decentes, y tampoco pienso que haya que hacer categorías basándonos en lo progre o no que uno sea;
b) Dan, tampoco hay que exasperarse y ya maticé tus comentarios respecto a la convivencia con los inmigrantes: ni lo no-cantábrico es Castilla (díselo a un leonés, a un aragonés, a un andaluz o a un extremeño como yo), ni debes confundir densidad con porcentaje, ni confundir churras con merinas;
c) acerca del vídeo, me parece muy razonable el momento en el que se explica el desfase de IU dentro de la ley electoral (y eso que no entro en consideraciones territoriales, que tiene mucha más miga).
Un saludo y haya paz, capitales de Holanda y Bolivia.