Sin darnos algunos demasiada cuenta (sea por torrija, aplatanamiento, empanada mental o por estar con la caraja), el estío ha vuelto a nuestras vidas y no precisamente en forma de chapas. Mala burra hemos comprao: los conceptos “verano” y “blog” se llevan peor que César Vidal y la dieta del cucurucho.
Dado que en esta mísera bitacorilla se tratan asuntos mundanos, trascendentes, inmanentes y remanentes, huelga convenir que no faltarían temas sobre los cuales escribir en estas fechas tan apáticas. Otra cosa es que apetezca o interese, porque lo mismo ustedes no estarán por leer la crónica de mi viaje exprés a Cádiz para la graduación de mi hermano (¡así somos los Díaz Gil: una banda nos emociona más que una quiniela de catorce!) o mi opinión acerca de cómo encumbrar a un zombi paranoico que se bañaba en lejía para convertirse en un remedo de Mister Potato –sin pelo, nariz ni neuronas–, pero tirando a pederastilla porque, como tantos clérigos, era un incomprendido de la sociedad y, en el fondo, el muy gilipollas no quería crecer.
Y cuando no son ustedes, soy yo, porque en la quincena de descanso blogueril que me he concedido un nuevo miembro (me perdones, Aído) ha brotado en la rama ovetense de la familia: Irene, a la que no he podido dedicar ni una palabreja, ¡bienvenida al mundo, enana!
Volviendo al principio, verano y blog no concuerdan mucho. Autores y lectores viajan, se desentienden de Interneeé y los matojos rodantes pueblan espacios como éste. Un servidor, que conste, se ofrece a escribir sobre lo que gusten y manden usías –televisión mítica o mefítica, guías chorras de viaje o los más patéticos momentos de mi existencia–, promesa que mantengo pese a desconocer qué haré con mi vida los dos próximos meses.
Eso sí, les anuncio que realizaré una gira veraniega, como los grandes artistas (U2, Miguel Ríos o Maita Vende Cá), por lo que escribiré desde Salamanca, donde aún me hallo espacio-temporalmente hablando, desde Seronia, quizás desde algún lugar del extranjero de fuera y –novedades absolutas en cartel– desde Madrid y Toledo por culpa de ciertos archivos. Doble yupi: por Madrid (por la gente, más que nada) y por Toledo, que mola más que mojar pan en los huevos.
Fritos, se entiende.
3 de julio de 2009
Malos tiempos para la blóguica
18 de junio de 2009
Cinco años y Algún día
Cual si de una indeseable condena (para sus lectores y para el resto de homínidos planetarios) se tratase, ya podemos hablar de cinco años y Algún día, aqueste su fiel y devoto blog, compañero de fatigas y chuminadas.
En efecto, por fin ha llegado el momento de festejar que me dedico a esto de escribir y no a mordisquear leprosos. Que por celebrarlo, todo sea dicho, podría celebrarlo en cualquier momento, en plan espontáneo, “mira qué bien, tengo un blog desde el cual doy la brasa al orbe y me evito pasar por los castings de Gran Hermano”; pero no, eso no valdría, las fiestas improvisadas acaban como el Charo de la Aurori y la mañana siguiente me vería, fregona en mano, recogiendo vomitonas.
Por tanto, era imprescindible (y hasta impepinable) elegir una fecha rutilante. Pero claro, uno lo va dejando, lo va dejando, y se descubre queriendo conmemorar el primer aniversario tarde y mal, como si quisiera tomarse las uvas en febrero y brindando con Cumbres de Gredos. Y arresulta de que llegué al cuarto año sin haber festejado nada. Algo habría que hacer (lo mismito que se dijo Nerón cuando encendió una cerilla para nada).
Así que me planteé montar un buen sarao al llegar al quinto año, que no es moco de pavo. Para que se hagan una idea, fíjense ustedes, hace un lustro Lucía aún no ejercía de abnegada mártir aguantando a un servidor, ni ambos nos habíamos convertido todavía en la piltrafilla de historiadores, becarios, novios y ármonicos convivientes en redil que somos ahora. De 2004 para acá, en líneas generales, las cosas han cambiado para bien. O, al menos, me contento pensando en ello, qué primitivo que soy.
Siéndoles muy franco –mas sin renunciar a una de mis gónadas–, debo revelar dos cosas. Una, que yo mismo me estupefacciono, con lo grotescamente inconstante que soy, de la relativa longevidad de este blog (pese al insensato amago de cerrarlo por derribo). Y dos, que este cuadernillo nació moribundo, desahuciado y anónimo. En cuatro meses permaneció virginal e incólume. Luego asumí las nefandas secuelas de mis actos, me hice la prueba de paternidad, le enchufé un desfibrilador y lo rebauticé; metido en tan religiosa harina, inicié una afanosa labor de proselitismo.
[Un incisillo de éstos que tanto me placen: está cayendo una tormentaca que se le habrán empapado hasta los calzones a la estatua de Fray Luis].
Las consecuencias de todo las hayan ustedes aquí, en este quinto año, y a ustedes les corresponde evaluarlas. A saber por qué medios habrán descubierto este espacio, con qué caras habrán repasado tantas memorias, andanzas, desmanes y pareceres de un serón en el exilio (a veces, y digo a veces por lo del exilio, no por lo de serón, que eso lo soy y a mucha honra); a saber, resumiendo mucho, por qué siguen visitándome con tan proverbial paciencia.
Admito que me gusta conocer a mis bienhadados y gentiles lectores, aunque, no obstante, en más de una ocasión me han sorprendido al declarárseme (directa o indirectamente). Y puede que aún no remunere los comentarios -¡ya os vale, materialistas!-, pero en verdad en verdad (sic) os digo que agradezco casi todos y casi cada uno de ellos... mesentienda, todos menos los vejatorios, que para eso ya me valgo yo solito.
Es más, siendo concretos y aforísticos: hay gente que me lee y no lo confiesa, y hay gente que confiesa que no me lee.
Es más aún, volviendo a ser concisos y axiomáticos: allá cada cual con sus perversiones y loados sean si vienen a perder el tiempo conmigo.
En todo caso, y si pertenecen al gremio de lectores asiduos o esporádicos, poco les faltará por ver o escandalizarse en estos lares. Me he sincerado, me he reído, me he indignado, me he relajado despellejando, me he puesto sentimentaloide, me he desmadrado, me he desesperado y me he congraciado –o lo he intentado– con familia, amigos y señores que pasaban por allí.
Esencialmente, y ahora que caigo, me he fabricado un tochazo de recuerdos del cual me da hasta pánico, temblores y cagalera fina la impresión que se puedan llevar mis descendientes.
[Viajemos al futuro, oigan:
Nieta.- “Copón, Odoacro, ¿tú sabías que el agüelo estuvo en los Premios Príncipe de Asturias?”.
Nieto.- “No, Urraca, pero eso explica la orden de alejamiento de La Zarzuela y la paulatina decadencia de los antaño inmarcesibles galardones”.
(Sí, estuve en esos Premios. Y sí, Odoacro y Urraca son unos nombres dignísimos para unos críos)].
Les ahorraré, desde luego, el sufrimiento de rememorar los quinientos y pico artículos, dado que están todos disponibles en la barra lateral y que no es mi intención fosilizarles mientras ejerzo el escrutinio. Además, cada uno de ustedes tendrá un tema favorito, un estilo predilecto o un género que les parezca menos coñazo que otros.
Aquí ha habido de todo, como en un todo a cien chino o como en los agujeros de Paris Hilton. Sin embargo, he de reconocer que a menudo me he mordido la lengua, no fuera a espantar al público con tan espeluznante franqueza: si la confianza da asco, con la honestidad quizás entren ganas de calzarme una buena tanda de hostias.
Han sido, si me salen las cuentas, cinco años más que fructíferos, fructiferidérrimos. Lo han sido no sólo por no haber cejado en el empeño –si es que los empeños cejan alguna vez, que hasta la fecha no se ha documentado el caso–, sino por haberos conocido a todos vosotros (sí, ahora os tuteo, ya desvelé que soy poco constante). Y desde aquí os agradezco humildemente y de todo corazón, bazo y un tercio de mi páncreas que permanezcáis al otro lado de la pantalla; insisto en que sin vuestra colaboración nada de esto hubiese sido ni posible ni imaginable.
Por eso mismo, y a vuestra salud, me voy a zampar el preceptivo sándwich de Nocilla de todo cumpleaños que se precie. En cuanto a los regalos, como lo prometido es deuda y no quiero que un gorila antimorosos me parta la vida, procederé a remitirlos a todo aquel que fervorosamente los ansíe y así lo manifieste, abriendo su corazón y clamando al cielo, a viva voz, que lee Algún día y que (glups) no se arrepiente de ello.
Pase lo que pase, un gritón de gracias por venir, tanto hoy como en cualquier otro momento de este lustro sin lustre ni lastre. Y espero seguir viéndoos para, si nadie lo remedia, perpetrar lo imperdonable: otros cinco años de gilipolleces encadenadas.
¡Un abracísimo y a pasarlo bien, apañeros!
14 de junio de 2009
Cristianismo y fúrgol
Dos cristianos, dos, ha fichado el ser superior, el verbo hecho carne embutida en traje gris, el profeta inmaculado de la burbuja inmobiliaria, el emperador cuya corte sólo conforman bufones y aduladores. Dos cristianos, dos, se ha agenciado Florentino Pérez. Por un lado, Kaká, una especie de atleta de Cristo, beatífica ONG andante; por otro lado, al mismísimo Cristiano Ronaldo, por el cual se ha depositado un óbolo semejante a los ingresos del mismísimo Vaticano en concepto de visitas turísticas y vigilancia pro decencia y recato, no sea que a alguna mala pécora descarriada se le vean los hombros.
Como apuntaba, estos dos cristianos han ingresado en la monástica disciplina del equipo blanco, níveo celestial. Ambos han costado un potosí y ello ha motivado que desde determinados sectores tripletistas y tritranquilos (hasta trifásicos, ojo) se haya iniciado una campaña a lo Hulk Hogan, ya saben, el Schuster del ring que se rasgaba las vestiduras.
Y yo seré madridista, pero a mí me importa bien poco saber de dónde obtiene tanto dinero el amigo de Aznar. Vale que ciento sesenta milloncejos de euros son muchos para un mortal como yo, pero para el tito Floren son mísera calderilla. Además, son los euros del Madrid, no de los contribuyentes -por mucho que la Iglesia haya insistido, con la equis no se ha fichado a ninguno de estos cristianos-, por lo que hablar de moralidad o ética en casos como éste resulta tan absurdo como buscar dichas ética y moralidad en un puto llama y gana a las tres de la madrugada mientras se zapea en pos de una porno que llevarse a la boca (entre otras partes de nuestra humana anatomía).
Ciertamente, es una obscena y antológica burrada pagar semejante pastizal por dos seres vivos: tan burrada como todo gasto militar, como financiar a la Fundación Francisco Franco o como los indecentes beneficios de empresas -y empresarios- encantados con las apocalípticas y desmesuradas alarmas de la gripe del verraco.
Ahora bien, lo peor de esta fanática y prosélita ola de cristianismo que invade la galaxia está por llegar. La prensa rosa (y la no tan rosa) ya se prepara para hocicar en la mierda, dispuesta a sobrepasar todos los límites de las reclamadísimas ética y moralidad.
Vive Dios, es que ya no se respeta ni lo más sagrado...
9 de junio de 2009
Empalmando resacas
Finiquitados por fin los comicios europeos con un resultado global tan esperado como temible –esa ultraderecha rampante–, yo mismo debería realizar un somero análisis que, cosas de la vida, me apetece tanto como esnifarme una rayita de sal (cosa, por otro lado, que le vi hacer a un antiguo amigo once años atrás con patéticas consecuencias). Por tanto, lo despacharé con endebles y populistas argumentos, los mismos que priman en la política.
Los populares, como sus compadres europeos -¡pasmoso pichabrava Berlusconi!-, han salido victoriosos del lance y desde ya exigen mociones de censura, cuestiones de confianza o cruzadas de liberación, así como la indulgencia plenaria de sus capitostes levantinos. Pero, según el PSOE, las elecciones han sido europeas, no españolas, por lo cual no cabe elaborar lecturas en clave interna; si fuera por eso, entonces, los socialistas tampoco tendrían que haber planteado la campaña con temas exclusivamente hispánicos (como también hicieron desde el PP, conste).
Por otro lado, y si alguien de IU está leyendo esto, le recomendaría que insistieran para reformar la ley electoral: ni es justo ni puede ser que, con cincuenta asientos en juego, obtengan los mismos diputados (dos) que en las elecciones nacionales, cuando se reparten siete veces más escaños. En cuanto al resto de partidos... bien, vale, lo previsible.
Y me perdonarán ustedes, pero aparco el análisis porque ni a mí mismo me interesa esta resaca electoral. La que de verdad me tira –y eso que el alcohol tampoco me apasiona, salvo con zumo de manzana astur– es la del 18 de junio, cuando este blog cumpla cinco años de tontunas, revelaciones y tortuosa existencia.
Aunque en un artículo previo ya anuncié las previsibles condiciones de los festejos (en cuya comisión ya están currando Dinio, Prosinecki y el clon gracioso de María Eugenia Yagüe), ahora incidiré en un aspecto puntual y de trascendencia suma: los regalos.
Como aún no dispongo del libro prometido –de aquí a septiembre, nanay–, me limitaré a enviar marcapáginas y chapas a diestro y siniestro a todos cuantos se apuntaron al bombardeo y hasta a quienes sobreseyeron el mismo. Pero ocurre que no sé dónde mandarlos, que una cosa, forejemp, es bajar a Villanueva y repartirlos a familia y amigos (incluso a los no asiduos, mayoría sublime), y otra, qué se yo, es meterlos en un sobre y, encomendándome mucho a la divina providencia, dirigírselos a “La Petite en Belgique, Lovaina, Bélgica” o a cualquiera de los miembros de la sección de Delicatessen.
Así pues, genuflexo les imploro dos favores. Que se me apunten a la iniciativa mediante comentarios o correos electrónicos –recuerden: ferdiazgil más yahoo punto es– y que no me falten al auténtico acontecimiento planetario de la próxima semana. Gracias miles.
4 de junio de 2009
Elecciones europeas:manual del usuario
Henchido de compromiso ciudadano y libre de observadores internacionales que coaccionen mis actos, días ha ejercí el místico derecho del voto por correo, logrando dos objetivos primordiales: uno, despejar mi agenda dominical para, por ejemplo, acercarme sin prisas a Peñaranda de Bracamonte (comentarios aparte), y dos, acaparar papeletas electorales, una afición-perversión como cualquier otra.
Teniendo, por tanto, dichas listas en mi poder, ¿cómo no iba a ofrecerme a la comunidad que aún alberga dudas en sus corazones?, ¿por qué resistirme a convencer al indeciso o al renegado? Así pues, señoras, señores y personas que viven en los culos, no se angustien ni desgasten el F1 si necesitan ayuda para el lance que se avecina: un servidor se compromete a explicarles el batiburrillo partidista y, si se tercia, a coartar –perdón, mediatizar– su voto. Todo ello, de paso, sin haber leído ni una sola línea de programa electoral, lo cual merece un aplauso y agradecimiento aún mayores.
De entrada, dejaremos al margen a los dos grandes partidos, PSOE y PP, dado que sus ¿propuestas? son harto conocidas y entre ambos se han encargado de fagocitar toda la información y eclipsar al resto de formaciones. Como siempre, el sentido común ha escaseado, tal y como demostraron la Pajín y el Güemes cubriéndose ayer de gloria.
Empezaremos entonces por los partidos que se autodenominan de centro y que yo, sin embargo, he englobado bajo un categórico “Derecha encubierta” (¿tanto cuesta admitirlo?). A continuación nos encargaremos de los integrantes del conjunto “Izquierda irredenta”, para ocuparnos después de los grupos “Viva mi pueblo” y “De su padre y de su madre”. Finalizaremos, cómo no, con el sector más inquietante, “¿Los extremos se tocan?”.
Vayamos al grano sin más demora, no sea que se nos haga domingo:
Derecha encubierta
a) Unión Centrista Liberal (UCL): primera noticia de ellos, oigan, y quizás la última. No sería justo que sobreviviera un partido cuyo logotipo [¿VÍNCULO?] se ha hecho mediante el Word;
b) Centro Democrático Liberal (CDL): también desconocido (aunque las siglas respondan a la normativa para crear un partido de este pelaje), mas encabezado por un medio irlandés por eso de dar apariencia de europeísmo y globalidad;
c) Centro Democrático y Social (CDS): sí, son ellos y siguen vivos. Acabados los ochenta, su principal actividad consiste en organizar un certamen anual de tortilla de patatas;
d) Unión Progreso y Democracia (UPyD): o PRD (Partido de Rosa Díez), como bien ilustran unos carteles donde, bajo el lema “Yo elijo”, aparece la lideresa junto a su campeón. Sin egolatrías. Con suerte mandaremos un Marichalar a Europa;
e) Libertas-Ciudadanos de España: con la rosca le han dado a Miguel Durán entre Intereconomía y El Mundo, ¿por qué el lema “Para hacernos ver y oír” parece una broma macabra? Recuerden: por razones insondables, a la derecha le pirra llenarse la boca de libertad.
Izquierda irredenta
a) Izquierda Anticapitalista-Revolta Global (IZAN-RG): ni idea, pero las dudas se despejan entre el nombrecito y el logotipo, con dos estrellas, ¡dos! (¿y si a la izquierda le diera por adoptar de emblema un botijo?);
b) Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE): estrella, hoz, martillo y un aviso: no los votes si eres de ciudad;
c) Unificación Comunista de España (UCE): en su logotipo lucen las palabras “De verdad contra la crisis”, no como otros que van de mentira contra la crisis y luego pasa lo que pasa;
d) Partido Obrero Socialista Internacionalista (POSI): no confundir con el afamado humorista barra animal de feria barra esperpento popularizado por los hijosdeputa de Quintero, Cárdenas y Sardá;
e) Solidaridad y Autogestión Internacionalista (SAIn): queda confirmado que a la izquierda le encantan los nombres kilométricos;
f) Izquierda Unida: La Izquierda (IU): llamándose Izquierda Unida, ¿por qué aclarar que es “La Izquierda”?, ¿acaso existe Izquierda Unida: La Derecha? Sea como fuere, muerte a la SGAE y a las sanguijuelas arribistas de La Banda del Capitán Canalla.
[Inciso: esto parece En busca del tiempo perdido, pero sin magdalenas. Les recomiendo que hagan una pausa, vayan al baño, coman algo, se hidraten y luego vuelvan con fuerzas renovadas y paciencia infinita. Gracias].
Viva mi pueblo
a) Los Verdes-Grupo Verde Europeo (LV-GVE): como para no ser de Los Verdes trayendo en sus listas a un Encinas, a un Madroñero, a una Carrascal, a una Begoña, a un Pimentel y a un Cañas Ramal;
b) Los Verdes-(Europa de los Pueblos-Verdes) (LV): contubernio de suplantadores nacionalistas –ERC (británica incluida), BNG, Aralar (germánica incluida), EA, CHA, Entesa per Mallorca, ¡hasta Partido del Bierzo!– con sólo seis miembros infiltrados de Los Verdes;
c) Coalición Por Europa (CEU): amalgama de siglas de los principales partidos nacionalistas (CiU, PNV, CC) más los anodinos UM, PA y BNV, aunque no les quedará otra que hablar entre ellos en castellano;
d) Partit Republicá Catalá (PRC): por no tener, no tienen ni suplentes. Grandes expectativas las suyas, sí;
e) Unió Valenciana (UV): quedémonos con el logotipo, que mucho ser valencianos pero parece un mapa de España. Y además, ¿por qué ponen “unió” sin tilde en la “o”?, ¿es ésta la educación que brinda Mortadelo Camps?;
f) Partido Socialista de Andalucía (PSA): las propias siglas denotan el interés que puede producir;
g) Extremadura Unida: podría hacer sangre de mis paisanos, pero el terruño me tira. Con todo, la presencia de la candidata María del Carmen Buenvarón certifica que cuenta con el apoyo la transexualidad carpetovetónica;
h) Salamanca-Zamora-León (PREPAL): sus siglas corresponden al Partido Regionalista Para la Autonomía Leonesa (¿muerto en combate?), y su emblema porta un mapita para los lerdos en geografía atacado por un león rampante. Muy metafórico;
i) Unidá Nacionalista Asturiana (UNA): ¡España se rompe!, ¡los astures nos fallan!, ¿pero no decían que “Asturias es España y lo demás tierra conquistada”? En fin, sólo queda preguntarse por la inclusión del apodo de un tal “Ambás”: algo habrá hecho;
j) Andecha Astur (AA): este partido gana al UNA en bablismo, bablitud o bablancia –léase, aspecto de bable–, pero ambos compartirán las típicas promesas (¡pola oficialidá, folixa asgaya, afuega’l pitu!!).
De su padre y de su madre
a) Partido Familia y Vida (PFyV): si éstos nunca fallan y aún no han muerto de hambre, es de imaginar que gozarán (con perdón) por detrás (con perdón, bis) de sostenes (con perdón, tris) de empaque. La Aído les dio la campaña hecha;
b) Partido Antitaurino Contra el Maltrato Animal (PACMA): el partido del comecocos, cuyo logotipo es digno de entrar en los anales más efectistas de la Historia;
c) Por Un Mundo Más Justo (PUM+J): hablando de logotipos, el cursi planetilla sonriente de esta formación me inspira más aversión que empatía. Casi tanto como la Susan Boyle de los cejones (sic), vaya;
d) Partido Humanista (PH): otros que siempre rondan las listas y cuyas camisetas no son del Che, sino de Erasmo. Aunque el PH de sus siglas les disfrace de neutros, busquen información en Internet y sorpréndanse...;
e) Iniciativa Feminista (IF): la perfidia de Zapatero y su Ley de Igualdad les obliga a trufar de hombres sus listas, pero siempre serán preferibles a un hipotético Partido Machista;
f) Papeleta en blanco: en efecto, me llegó una papeleta en blanco. Mejor esto (o un voto nulo) que no votar, por mucho que se empeñen Florentino y sus palmeros.
[Inciso: ¿hay alguien ahí?, ¿siguen leyendo?, ¿sí?, ¡valientes!, ¡les invito a unas cañas en cuanto asomen por Salamanca!, ¡ánimo, que ya queda poco!].
¿Los extremos se tocan?
a) Movimiento Social Republicano (MSR): para que veamos en España, borregos como somos, que el republicanismo no tiene por qué ser única y exclusivamente de izquierdas. No se pierdan en sus listas al señor Lechuga MC Cracken (¡hortaliza hiphopera!);
b) Democracia Nacional (DN): estos angelitos suspirarían por intitularse “Democracia Orgánica”. Lo que no entiendo es la presencia de una tal Kristel Jongejan Brull... se admiten apuestas;
c) Frente Nacional (FN): chicotes nuevos en el redil, entre quienes se halla una María Doris Chulilla Maier que vuelve a descolocarme. Chulilla sí, como esta gentuza, pero lo de Doris y Maier no es demasiado nacional, vamos;
d) Falange Española de las JONS (FE de las JONS): sí, de las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalistas. Los de siempre, los del yugo, las flechas y la estreñida nostalgia de un pasado atroz;
e) Falange Auténtica (FA): la auténtica, ¿eh?, rechace imitaciones (otros con problemas de derechos de marca). Mejor indicativo es comprobar que no llevan suplentes, es impagable saber que van de culo;
f) Alternativa Española (AES): la lista con mayor número de apellidos compuestos de toda Europa, hasta veintitrés, claro síntoma de su humildad y de su llano abolengo. Si ésta es la alternativa española, juro que me hago portugués;
g) Iniciativa Internacionalista-La Solidaridad Entre los Pueblos (II): aparte de un candidato con nombre árabe (¿ein?) y un señor N. M. A., me temo que he de quedarme con la presencia de un profesor de mi departamento. Ojiplático me hallo.
Pues nada, ustedes mismos. Vayan a votar, que es gratis y luego tendrán derecho a criticar: dos cosas que, para qué negarlo, están en el ADN nacional.
30 de mayo de 2009
Matemáticas y fe
Para monseñor Cañizares, cardenal primado (sin maletines de por medio) de España, el aborto es infinitamente peor que los abusos sexuales a menores con los que ciertos miembros de la Iglesia se entretienen bajo el ambiguo denominador de "solicitaciones".
Para Jaime Mayor Oreja, sobredicho exabrupto es razonable y defendible, por mucho que su partido haya salido -perdiendo el culo- a enmendarle la plana.
Para el arzobispado de Madrid (capital eterna de las Españas y luz que ilumina nuestra opaca existencia de provincias), si el sexo se banaliza es lógico que la violación no se considere delito.
Una vez dadas estas tres condiciones, ¿cuál es la solución al siguiente problema?
(x · y) + z
a) si es que los niños ya nacen sabiendo...;
b) a saber cómo salen Cañizares, Mayor Oreja y los jerarcas apostólicos del jardincito en el que se han metido;
c) si un cura toca a un crío, la culpa es de la sociedad por haber banalizado el sexo;
d) ¡Zapatero se está cepillando a la familia!;
e) la culpa es de los padres, que las visten como putas -con perdón-;
f) lo de siempre: aquí paz y después gloria.
Opinen, opinen. Y que san Fernando les bendigue, loada sea su ¿santa? obra.
25 de mayo de 2009
Notas de prensa
NACIONAL.- Tunai se celebra un debate al que no haré ni puto caso. Me quedaría con el canario del flequillo frente al guiñol de Tristón, aunque los dos me parezcan tan soberanamente aburridos como las novelas de mi paisano Sánchez Adalid.
INTERNACIONAL.- Constatado: puedes rebozarte en la miseria, pero no hay nada como tener armas nucleares para ser alguien en la comunidad internacional. Y Kim Jong-Il está cada día más guapo.
ECONOMÍA.- Alguien habría de explicar la diferencia entre cifras de paro oficiales y reales, por aquello de dejar de ignorar los feudos del dinero negro y la explotación laboral.
EDUCACIÓN.- La ANECA, tras injustificables meses de demora, ha sacado sus santos y metafóricos huevos para exigir aún más cambios en el Grado de Historia de la USal. Por tanto, inquiriremos al alumnado por sus tallas de sujetador y calzoncillos.
SOCIEDAD.- Todos somos Andreíta.
MÚSICA.- Ahora que Lucía me ha conseguido las ¡tres versionacas extendidas, tres! de El Señor de los Anillos, sólo puedo (entre babeo y babeo) quitarme el sombrero ante Howard Shore y ponerme más épico que Pelayo en Covadonga.
LITERATURA.- Siguiendo diversas recomendaciones, entre ellas la de Alicia Liddell, me he enganchado a la drogaína de Stieg Larsson y su trilogía Millennium. Juro morder a quien me arranque el libro de las manos.
TECNOLOGÍA.- No me gusta el ciber que tenemos al lado de casa: huele a pergañeta y la dueña da peor rollo que montárselo con el cadáver de Leticia Sabater (¡ah!, ¿que no está muerta?, ¿ni siquiera por dentro?).
DEPORTES.- Vistas las ingentes cantidades de jabón que los medios le están dispensando a este Barça tan tremebundo, pasado mañana el común de los mortales deberemos fustigarnos e implorar perdón por seguir gentiles y no liarla parda en su nombre.
TELEVISIÓN.- Me estoy planteando un nuevo artículo de la serie Televisión mefítica: ¿alguna sugerencia, venerables y sufridos lectores?
20 de mayo de 2009
El hostión de Soraya
De un tiempo (indefinido, tampoco sabría decirles desde cuándo) a esta parte vengo pensando que lo mejor de Eurovisión –si es que “mejor” y “Eurovisión” pueden compartir oración, cosa que dudo– no es la ronda de actuaciones o la tanda de votaciones, sino el debate posterior. Juro que me encanta y les confesaré por qué.
De entrada, cabría resumirlo en el más canónico compendio de excusas jamás emitido en televisión. Nunca faltan los amagos de retirada basados en las mismas cantinelas: “¿qué más tenemos que hacer para evitar el bochorno?”, “Fulanito José ha dado todo lo que tenía sobre el escenario”, “tendría que estar prohibido cantar en inglés” o “caemos bien en Europa, pero no nos votan porque tenemos pocos vecinos”. Cuestiones a las cuales siempre respondo que a Eurovisión siempre se va a hacer el ridículo, que Fulanito José es un manta, que eso habérselo dicho a ABBA en los setenta o que me expliquen por qué Turquía o Dinamarca siempre lo hacen mejor que nosotros... e incluso Malta y Portugal este año (¡hecatombe nacional!, ¡menuda humillación que Portugal nos supere en algo!).
En segundo lugar querría destacar el impagable papelón del jurado. Año tras año, fiasco tras fiasco, los sesudos y juiciosos analistas escudriñan minuciosamente este mosaico musical del continente y revelan, censuran y hasta denuncian, con ojo crítico y sagaz, la engañifa del sistema electoral. Y que conste que la frase anterior la he escrito sin descojonarme.
Otra razón, sin duda, es ver a los presentadores arrastrándose por el barro de su propio fracaso, del mismo modo que los ex-triunfitos vagan por Los mejores años de nuestra vida (¡pudríos, pudríos!, ¡mwa-ha-ha!). Contemplar cómo viejas glorias –Uribarri, la Carrà o la misma Alaska que tertulia en la COPE– terminan rodeados de caspa y eurofans gimientes es un placer oculto digno de figurar entre los servicios de cualquier whiskería.
Por último, los citados eurofans, dignatarios del patetismo sobre la faz de la tierra. Porque una cosa es lo que hagan los cantantes (bueno o malo, qué más dará), que al menos van a cobrar por el bochornoso trámite, y otra bien distinta es sufrir por mera vergüenza ajena. Y porque no es lo mismo –si es que alguien me lo achaca– poner a caldo a artistuchos de medio pelo que hacer de la tele un santuario y rezar a Santa Massiel de las Melopeas para que no nos convirtamos en el hazmerreír del continente (ahora, Carrefágüer).
Aunque el mejor análisis es el que hizo El País, el caso es que, siendo sinceros, Soraya no mereció tanto castigo. Su tema era igual de clónico –festivalero, lo llaman– que cualquier otro. Pero no sabría contestar si me preguntaran por las razones del hostión, del mismo modo que tampoco entiendo el aplastante éxito del pollastre ése de Noruega que asegura estar enamorado de un cuento de hadas mientras toca un violín en playback.
Que tiene tela el niñato repelente, con pelos en los huevos y seguir creyendo en estas mariconadas...
15 de mayo de 2009
Debate sobre el establo de la nación
Unos balan, otros mugen; aquéllos maúllan, los de más allá graznan. Los hay que rebuznan, ladran e incluso croan; también hay quienes cacarean o gruñen. Estando así las cosas, no es de extrañar que el Congreso de los Diputados se haya convertido en la Granja de Pepito, ia, ia, o, cuyos miembros se pasan el arte de la dialéctica por el escroto y se enzarzan en complejas disquisiciones a lo “sí”, “no”, “sí”, “no”, “que siií”, “que nooo”, “¡ya no te ajunto!”, “¡pos que te den por culo con un hierro oxidao!”.
A ver, que yo no rezo para que Castelar resucite –¿quién desearía un revival del siglo XIX?–, pero sería asaz ameno que los parlamentarios supieran, como su propio nombre indica, parlamentar (y arreglar Ejjjpaña, claro, pero pecaría de egoísta si pidiera dos deseos a la vez). Y cuando escribo “parlamentar” me guío por la segunda acepción de la famosa Academia Fructis, que limpia, fija y da esplendor, a la cual cito:
“Parlamentar.
2. intr. Entablar conversaciones con la parte contraria para intentar ajustar la paz, una rendición, un contrato o para zanjar cualquier diferencia”.
Vale que España no sea una nación, pero el colmo es que, más que un Estado (en mayúscula, a lo trascendente), se está convirtiendo en un establo donde no importa la mierda que se acumule mientras a los animalitos no les falte de comer. Lo típico, primum vivere, deinde philosophare y, si puede ser, nos ganamos un dinero mediante chanchullos a los amiguitos mientras al vulgo se le distrae con pan, circo y Copa América.
Eso sí, que parezca que todo se desarrolle bajo los parámetros de la normalidad democrática. Símbolo de lo anterior, para algunos, es pitar el himno nacional (y, para otros, es hasta achacable a la antipatía que puedan suscitar ciertas autonomías), dado lo cual no queda sino inquirirse acerca de la reacción inversa: ¿qué grado de fascismo se le achacaría a quienes silbaran determinados himnos regionales?, ¿o bien se entendería como un sano ejercicio de susodicha normalidad democracia?
A fin de cuentas, y siendo –muy– en el fondo todos españolitos, siempre resulta más cómodo protestar, tal y como hace la mojigatería meapilas contra la ley del aborto (en una de ésas les querría yo ver), como hace el peneuvismo contra quienes les han desposeído de su secular señorío y su vasallático rebaño... o como he hecho yo, sin ir más lejos, en este articulillo.
10 de mayo de 2009
Disappointment
"Disappointment.
You shouldn't have done,
you couldn't have done,
you wouldn't have done
the things you did then.
And we could've been happy,
what a piteous thing, a hideous thing
was tainted by the rest.
But it won't get any harder
and I hope you'll find your way again.
And it won't get any higher
and it all boils down to what you did then".
(The Cranberries, Disappointment).
Menuda cosa ésta de la decepción. Quizás alguien piense que me estoy refiriendo al Madriz, e incluso los más aprensivos musitarán, acurrucados en un rincón (dado que no hay mejor manera de musitar, admitámoslo), que lo mismo lo de arriba va para ellos. O no, qué narices, tampoco creo que nadie caiga en drásticos extremos y quiera beberse litro y medio de Domestos por haber escrito susodichos versos.
La verdad es que, para esto de decepcionar, un servidor se basta y se sobra. Que sí, que decepciono al por mayor, hoygan, pero joder, comprendan que éste es mi espacio y no voy a ponerme cual macarrón hervido -léase, a escurrir- o a rasgarme las vestiduras cada cuatro artículos por dramitas rutinarios: verbigracia, que me haya perdido el vibrante concierto que esta noche ofrecía Leonardo Dantés en Calabazonia.
Sera como fuere, hoy finalizo mes y medio de permanente agonía (ración apocalíptica al canto) y podré volver ileso a Charrilandia. Por supuesto, no han faltado las dosis de decepción -de ahí el título, no iba a ser por acabárseme el butano-, pero tampoco han escaseado las buenas noticias.
Tal vez alguien se pregunte por esas decepciones, aunque no seré yo quien las vaya relatando por ahí. Cuestiones personales y esas cosas, unidas a mi citada habilidad para la propia decepción, en este caso para con ustedes. Y lo siento, no saben cuánto.
5 de mayo de 2009
¡Vivan los novios!Una boda extremeña
El extremeño medio, por lo general, tiende a ser humilde, pero orgulloso frente a la adversidad; sencillo y risueño, pero maqueao y formal cuando toca; llano y sin ambiciones, pero desprendido como el que más. Asina semòh, así son Rosa y Nacho, y así fue su boda, una boda extremeña.
[Esto lo ha escrito Fer, que por algo también es castúo, pero Lucía (coautora del resto del artículo) no se ha quejado, así que parece que da su consentimiento y atestigua que los extremeños somos buena gente].
Por cosas de la vida –y de la muerte–, hasta última hora el pánico no dejó de cundir. Ante la ausencia de los curas titulares y ante un entierro colocado media hora antes (que ya son ganas de cargarse la programación), la organización del evento logró sacarse de la manga una solución que ni la de Wansee.
[Rogamos nos perdonen el humor negro, es que somos historiadores y no conocemos otras soluciones].
El caso es que la misa, más que sagrada, parecía el escenario de El Club de la Comedia. No faltaban los engalanados espectadores, no faltaba tampoco la banda y, por supuesto, no faltaba el monologuista, en este caso un párroco octogenario, semijubilado, algo gagá y más perdido que King África yendo al Náturjaus.
Entre otras obras y milagros, al hombrecillo le dio por salirse del guión, desquiciar a la rondalla, liarse con el comentario de la lectura, olvidarse de repartir hostias, abroncar a quien sólo quería (fonendo en mano) arreglar un desaguisado e incitar a una estupefacta muchedumbre a repetir por segunda vez el credo a voz en grito. Genio y figura, y esto lo aseguramos muy en serio: en ninguna otra misa nos lo hemos pasado más mejor.
[Vale, ya sabemos que no se dice más mejor y que las misas no son precisamente para reírse, ¿pasamos ya al banquete?].
Bajo un sol de justicia desfilamos en caótica procesión por las calles de la granítica Quintana hasta dar con la piscina. Allí trataron de retenernos, pero a las tres de la tarde el hambre era tal que nos abalanzamos como hienas sobre las mesas de los canapés / canapeses / canapieses (¿hay algún filólogo en la sala?) y sobre unos camareros que, dadas nuestras ansias depredadoras, deberían haberse puesto la antirrábica. Pero claro, a ver quién es el chulo que se resiste a los ibéricos y a la torta de La Serena: nosotros no, lo admitimos, ni muchos que nos rodeaban, aplaudiendo todos el magnánimo detalle gastronómico de los recién casados.
El banquete en sí discurrió con académica normalidad, con la salvedad del baile-desfile de los camareros sin vacuna cada vez que entraba un nuevo y suculento plato que engrosaría nuestras lorzas. Asimismo, se sucedieron los típicos vivanlosnovios y quesebesenquesebesen, respondidos éstos con frenesí (os avisamos, Rosa y Nacho, si es que estáis leyendo: por menos de lo que hicisteis hay más de una que se ha quedado preñá).
Una vez en el guateque, justo es confesarlo, no se le hizo mucho caso al apabullante meneíto del Barça al Madrid. De hecho, los intereses estaban más bien concentrados en la generosa barra libre, en los stripteases interruptus –o interrupti, si nos ponemos quisquillosos– de los novios o en más de uno, más de dos y más de diez bochornosos bailoteos que ciertas personas se marcaron y que fueron grabados como futuros útiles de extorsión: gracias, Lucía.
[Este último agradecimiento es cosa de Fer, porque no es muy lógico (¿o sí?) que Lucía se autofelicite por conseguir material chantajista].
¡Incluso había un castillo hinchable para que los nenes no dieran la vara! Y también para los no tan nenes, porque cierto grupillo de amigos estuvo toda la noche esperando su oportunidad para saltar cual aves rapaces sobre el invento, echando a los niños a patadas si fuera preciso y perdiendo toda dignidad por el camino. Nuestro gozo en un pozo, sin embargo, pues la plástica fortaleza fue desmontada como por encanto, justo cuando Lucía se apeaba de los tacones... otra vez será.
Entre que nos cerraban el chiringuito, que llevábamos doce horas de boda y que nuestra reputación (si es que nos quedaba alguna) estaba por los suelos, llegó el momento de emprender la retirada. Una retirada dulce, eso sí, porque en pocas ocasiones se sale de una boda con la sensación de que ésta ha cumplido las expectativas de todos los invitados, incluidas las de estos dos firmantes que, por vez primera en mucho tiempo, no tienen más bodorrios asomando por lontananza.
29 de abril de 2009
Carta abierta a D. V.
Muy tuyo (dado que no eres ni señor ni mío):
Probablemente ésta no sea la vía más adecuada para hacerte llegar esta misiva, pero imagino que sabrás entender –capacidades tienes– que este cauce es mejor que conciliar nueve posturas distintas o iniciar una guerra postal. También es mejor, para qué negarlo, que enviar un mensaje al interlocutor en un idioma que éste quizás desconozca, aunque te disculpo el lapsus mentis, en qué estarías pensando.
Probablemente creas, y no te faltaría razón, que nos la hemos envainado o, dicho en román paladino, que nos hemos rajado como una verdolaga. Que nos la hemos cogido con papel de fumar o que nos hemos caído de la burra, volviendo al llano parlar de la calle, por mucho que me joda callarme ante atropellos como el tuyo.
Por tanto, probablemente te figurarás victorioso en un lance que sólo ha estado en tu privilegiada cabeza. Allá tú, mas concédeme la gracia de una última argumentación para dejar las cosas claras.
Probablemente (no, probablemente no: seguramente) hubiese sido más sencillo colgar aquí el intercambio de cartas y que tú mismo quedases retratado. Ya sabes, lo de que “por sus hechos los conoceréis”. Sin embargo, no soy tan zopenco –que lo soy, y por ello me fustigo cada mañana– como para incurrir en delito por el temita ése de difundir la correspondencia privada.
Probablemente (ahora sí, probablemente) el método idóneo será evitar entrecomillados y alusiones directas, pues si has considerado denigrantes ¡y hasta nazis! unos más que inofensivos correos –que sí podría publicar, siendo nuestros– prefiero no comprobar cómo te tomarías una furibunda respuesta. Pides tacto y piel de terciopelo, sea tal tu voluntad.
Probable y erróneamente sospeches que somos arquetípicos estudiantuchos melenudos de puño en alto e intransigencia suma. No lo somos, como tampoco somos aspirantes a historiadores. Somos historiadores. Y si no lo fuésemos daría igual: historiadores o no, merecemos el mismo respeto que clamas para ti sin percatarte de que siempre te lo hemos mostrado.
Probablemente opines que, a fin de cuentas, tu áurea presencia no debiera manifestarse ante nosotros para iluminarnos con lo que, en ciertos círculos, se llama un estado de la cuestión. Total, era un encuentro de mindundis y no ibas a emborronar así por así un currículum tan inmaculado como pomposo. En el fondo supondrás que has salido ganando y que, de encontrarnos, podría hasta pedirte un autógrafo.
Probablemente habrías intuido que aguardaríamos como agua de mayo tu comunicación, la cual gozaría de amplia bula para sortear el mundano trámite del envío del resumen; más aún, hubiésemos ardido en deseos de verte aparecer con ella bajo el brazo, sin remitírsela antes a los moderadores.
Probablemente conjeturarías, en suma, que tres advertencias espaciadas a lo largo de dos semanas no eran dignas de tu atención, de ahí que las ignoraras repetidas veces a tu santo antojo, de igual modo que ignoraste las bases publicadas en el blog. Tus insostenibles excusas, demoras y vaguedades al responder, de hecho, se esfumaron en cuanto estimaste socavados los cimientos de la catedral gótica de tu ego.
Probablemente juzgarás que no estamos a tu altura y muy probablemente no leerás estas palabras. No te culpo, ni estás para perder tiempo ni estoy para devanarme los sesos buscándote calificativos, que bastante quemado anduve con el encuentro -y que quede entre nosotros- como para despertar de nuevo instintos asilvestrados.
Probablemente, en fin, seas más culto, más inteligente y más caucásico que nosotros, pero no más educado.
Atentamente,
Un humilde siervo de la gleba.
24 de abril de 2009
Semanita de Pascua
Mientras en el adorable Becadero de nuestras entretelas debatimos si enviar a cierto energúmeno a freír liliáceas, y mientras también arguyo conmigo mismo acerca de la conveniencia o no de exponer el meollo relativo en líneas como éstas, me siento un momentín y les comunico que, si la pretérita Semana de Pasión fue agotadorérrima, esta peculiar Semana de Pascua en la que me hallo pinta más o menos igual.
De entrada, mañana mismito tenemos un bodorrio en San Felices de los Gallegos, entrañable y hedbosa localidad salmantina cuyo topónimo sólo puede augurar buenos presagios. Bien, vale, al novio no le conozco de nada (vaya, ¿a qué me suena?) y a la novia la vi una vez durante minuto y medio, pero ello no es óbice para que me ponga mis mejores galas -esto es, mi chándal para bodas, bautizos y graduaciones universitarias- y provoque vergüenza ajena en Lucía y familia.
Por otro lado, el lunes comenzarán las obras de acondicionamiento de la calle justo debajo de nuestro piso, ¡pánico y terror!, ¡ganas de matar! No sólo es el ruido y los piropos al pasar de las mozas, sino desconocer cuándo terminarán o si Lanzarote el Leñador aprovechará para colarnos de rondón la zona azul, pues andará con el mono de barrabasadas subidito tras tanto tiempo sin deleitar al personal con alguna de las suyas.
Finalmente, el próximo viernes viajaremos a Villanueva para otra boda, que sí merecerá artículo propio y de la cual no haré ningún chiste por ahora, no sea que lo lean los aludidos y me retiren la invitación. Pero, por si acaso, iré preparando el chándal...
19 de abril de 2009
Tengo un rato
Tras unas semanas no ya maratonianas, sino extenuantes hasta la saciedad, todo esto de disponer de unos minutillos de asueto me parece tan irreal como que le entreguen a Nacho Cano el Nobel de Literatura. Que sí, que cosas veredes, pero de ahí a premiar a un petardo que rima York con York sin aclarar, de paso, qué coño –nunca mejor dicho– es eso del sexo convexo...
El caso es que escribo a contrarreloj y llegando muy tarde a las promesas de publicación, pero a estas alturas de la película nadie me va a andar reclamando y, de paso, tampoco es que la cantidad de comentarios vaya a dispararse hasta la estratosfera preguntándose (los comentarios, no la estratosfera) qué ha sido de mí y por qué demonios he dado menos señales de vida que el cerebro de un etarra. Así que les contaré ipso facto todo este jaleo.
Oficial y biológicamente, pues poseo DNI y ADN que lo atestigüen, ya he alcanzado la friolera de los veintisiete años en una no menos friolera Salamanca. Tampoco se crean ustedes que he dispuesto de mucho tiempo para celebrarlo, pues últimamente ha habido de todo menos tiempo y celebraciones.
De entrada, cabe señalar que el I Encuentro de Jóvenes y tal y tal se ha desarrollado de manera ejemplar y harto aplaudida por la concurrencia, dentro de un clima de camaradería y sano corporativismo (¿lo qué?) sólo alterado vía emilio por cierto políglota maleducado, ensoberbecido y con un ego como una catedral gótica. Ah, y gilipollas también, a la espera de que un alma caritativa nos traduzca unas líneas del alemán en las que, muy probablemente, ese alguien se acuerda de nuestro árbol genealógico.
Por lo demás, el entrañable congresito únicamente ha pecado de novato, para qué negarlo. Pero contábamos con ello, del mismo modo que no contábamos (o no queríamos contar) con determinadas ausencias. Aún así, debemos darnos con un canto en los dientes, corregir los fallos y persistir en los aciertos que estas jornadas nos han deparado y que yo me callo cual puta, no sea que luego me lluevan las quejas u hostias.
Mi cumpleaños –16 de abril, todavía acepto regalos– fue un día de cumpleaños... pero sin cumpleaños. Esto es, no fue más que otra estresante sesión congresual, con la salvedad de que un servidor estuvo pegado al móvil. Empero, he de reconocer que por entonces ya tenía en mi haber la nueva y flamante cámara de fotos y la entrada para el concierto de Serrat de anoche (que sí, que fue una gozada, que disfruté con mis padres y suegros, aunque le pido públicamente perdón a Lucía y le agradezco el detalle y el estoico aguante).
Y en esta línea que me sobra le doy pie al párrafo final.
Mas como no era plan escaquearme de la mofa y befa general hacia mi senilidad galopante, determiné que daría una discreta fiestecilla –no más de ciento dos invitados, ¡y no quiero más burras en celo!– que estoy celebrando ahora mismo, por lo cual les dejo para atender decentemente el cotarro.
12 de abril de 2009
Semana de Pasión
Aunque el calendario diga que la Semana Santa ha terminado casi del todo -una festividad sin fecha fija jamás será de fiar-, mucho me temo que mi particular Semana de Pasión comienza dentro de tres minutejos de nada.
Así pues, desde mañana mismo tendré que olvidarme de los días pasados redescubriendo (para bien) la provincia gaditana, jartándome de comé y sorprendiéndome una vez más con ese universo paralelo que se ubica al sur de la piel de toro, justo debajo de Sevilla y un poquito al este de Wisconsin. Jerez, Arcos, Grazalema, Medina, Vejer, Sanlúcar... ¿a nadie le parecen mucho más llamativas que la propia y decrépita capital?
En fin, a ver si me centro (Rajoy dixit, que no fecit). Gracias al eficiente y carismático Vacmóvil, mañana lunes me plantaré en Salamanca con el muy sano afán de ultimar los preparativos de un congresito que tiene más flecos que las chaquetas de Coyote Dax -¿dónde andará este escombro musical?, ¿sigue en el arroyo?- y que me trae por la calle de la amargura.
Para más inri (y esto se lo cuento por si acaso no han sido lo suficientemente cotillas), mi cumpleaños caerá en medio de todo el trajín. Como vaca prevenida vale por la manada entera, ya me agencié dos regalitos -con la inestimable cooperación de Lucía, quien no sabe cuánto le debo- que no los cambio ni por la filmografía con extras de Chiquito de la Calzada: una réflex digital (¡viva, bravo y leches en polvo!) y un concierto de Serrat para el sábado, sabadete.
De todo ello les hablaré, con un poco de suerte, dentro de unos días en los que el Tüíter echará humo, supongo.
7 de abril de 2009
Esas mierdecitas protocolarias
Pues verán ustedes: me corroe una duda.
En menos de doce horas me reuniré con el alcalde de Seronia para, mediante fructífero diálogo, fomentar el establecimiento de un espacio para el consenso fundamentado en el recíproco respeto y la imprescindible tolerancia. Un espacio, en suma, donde se plantee un intercambio de ideas que arroje positivos dividendos para ambas partes y, todo sea dicho, aliente el surgimiento de un enriquecedor marco de comunicación.
Vamos, que tengo audiencia con su ilustrísima y que, torpe de mí, no sé cómo desenvolverme sin salirme del protocolo y ser echado a patadas del ayuntamiento por hacer popó en una maceta.
Como las elucubraciones son libres y (sobre todo) gratuitas, desearía que ustedes fuesen tan magnánimos como para indicarme cómo he de comportarme, qué trato dar a tan insigne persona o, si se tercia, cuándo he de levantarme tras haberme arrodillado ante su áurea efigie.
Postdata:
Cierto, muy cierto, puede que cuando lean esto yo ya haya vuelto de la reunión o me encuentre preso en un calabozo. Pero opinen igualmente, que me ayudará a sobrellevar el cautiverio.
Posdata sin la primera t:
El Tüíter seguirá funcionando, tanto en su página propia como en la columna (acanalada y de capitel etrusco) lateral.
Yansdghus:
Sí, corro de nuevo el riesgo de caer en el Postulado Universal de F'stingär, pero no menos que si abriera la boca mañana.
4 de abril de 2009
Cuando es que no...
... es que no.
No me apetece escribir hoy. Y no es sólo porque esté de lo más perruno, que también, sino porque no me sale.
Únicamente dejaré esta reflexión: mola mucho disponer de un castillo para ti solito.
Actualización: acabo de inaugurar, en la columna lateral, el apartado de "Enajenaciones mentales transitorias", donde tendré a bien (si eso) ir colgando chorradas dignas de registro en Twitter.
30 de marzo de 2009
Imperial retiro
A diferencia de ciertos descendientes suyos, Carlos I podía ser de todo (flamenco, prognato, gotoso) menos tonto. Por eso mismo, y tras abdicar, rechazó apuntarse a las excursiones a Levante de jubilados en tropel y optó por retirarse a Yuste, especie de hotelillo rural que reformó a su antojo; además, conocedor del engorro que supone meterse en obras, se hospedó cuanto hizo falta en el espléndido castillo de los condes de Oropesa, sito en Jarandilla, que por algo era el emperador y no había perrito que le ladrase.
Acabado su palacete, el susodicho se mudó al monasterio para huir del mundanal ruido. Otra cosa es que hubiera cortesanos que desoyeran su admonición (“¡que me dejéis en paz, hostias!”) y le siguieran hasta La Vera, motivando un ligero problema urbanístico y prostibulario.
Pero, en resumidas cuentas, el siglo XVI fue una buena época para La Vera. Al advenimiento de tan distinguidos huéspedes se le sumó la presentación en sociedad del pimentón, ese polvillo rojo que a muchos sacó de pobres. Y digo muchos, que no a todos, porque otros continuaron bregando con la miseria, mas con el inane orgullo de haber acogido a un emperador entre un paredón de montañas y un enjambre de aguas.
Todo lo anterior viene a pelo para aclarar que sí, que pasamos el fin de semana entre La Vera y valle del Jerte y que cumplimos escrupulosamente (o casi) con las rutinas reglamentarias para estos casos, a saber:
a) recorrer con toda la pachorra del mundo los encantadores pueblos (Garganta, Cuacos, Jarandilla, Valverde y Villanueva de la Vera, Cabezuela), honrar la memoria de Carlangas y visitar una señorial ciudad de Plasencia tomada al asalto por los gorrillas;
b) comer hasta la jartera los más diversos y típicos manjares: cabrito, migas, cordero, quesos y postres varios que no se saltaba un gitano;
c) descansar en una casa rural que satisfizo todos nuestros pronósticos, anhelos y paladares;
d) estremecerse con el rito del empalao -gana (?) en directo- y buscar los manchurrones blancos de los cerezos que aún quedaban en flor;
e) contemplar a Extremadura desplegándose (no encuentro adjetivo para el cómo) desde el puerto de Tornavacas, entre las torres gemelas del Calvitero y la Covacha, justo bajo las mismas nubes que nos dejaron una nevadita de regalo de vuelta a Salamanca.
Más o menos, que yo sepa, esto es todo lo que tenía previsto hacer y contar, aunque solventaré gustoso cualquier duda que a ustedes les acucie sobremanera.
¿Y sobre mi participación en el congreso? Un éxito unánime de crítica y público, a tenor de los siguientes testimonios: “en mi puta vida una charla me ha provocado tamaña somnolencia” (Y. G. E., asistente); “me ha hecho replantearme mi propia existencia: me entraron ganas de quemarme a lo bonzo” (N. L. S., ponente); “de mayor no quiero ser como él” (B. I. C., bolígrafo); “he escapado indemne a la turbamulta” (F. D. G., yo).
25 de marzo de 2009
El clásico Postulado Universal de F'stingär
Ustedes sabrán perdonarme, de entrada por tratarles de usted (otra cosa es empezar el texto con un "vosotros sabréis perdonarme", que suena a imperativo y a estas horas lo que menos me apetece es ponerme imperativo, que cuando me pongo imperativo no hay quien me aguante).
En segundo lugar, por demorarme tanto en la redacción de un nuevo y lustroso artículo, así como por hacer gala de tan poco decoro y tanta faz pétrea como para falsear su hora de publicación y pretender que fue acabado justo a las 23:59 (comprobadlo, pues), razón del todo ilógica habida cuenta de que a esas horas echan Muchachada Nui y su visionado se erige, para un servidor de ustedes-vosotros, en la actividad impepinable por antonomasia de la noche de los miércoles. A todo esto, al final puse como hora las 23:58... mwa-ha-ha, soy así de malvado.
Y, en tercer lugar, por no tener ni puta idea acerca de qué contarles. Así que, como exigía el plasta de Perales, les hablaré de mí.
[Inciso intercorchetil digno de párrafo propio: en casos como éste, es mucho mejor hablar de mí que de cualquier otra persona. Mesplico. Según el clásico Postulado Universal de F'stingär, si digo que Menganito, aparte de ser un soplapollas, se ha hecho socio del Atlético Hernán Cortés, o que Michelle Jenner no sólo no está buena, sino que encima es bizca y huele a choto, seguro que en diez minutos Menganito o Michelle Jenner se han enterado de mi honesta indiscreción y se están dirigiendo a mi encuentro para partirme el alma y quemar mis vísceras. Por eso, insisto, es mejor que hable de mí].
Pues nada, que estoy en Seronia porque entre mañana y pasado acudiré a un congreso sobre la batalla de Medellín (1809). En efecto, no tiene absolutamente nada que ver con mi tema de investigación y, lo aclaro por si queda alguna duda, el siglo XIX me resbala tanto como la discografía entera de Enrique Anaut. Con todo, el resquicio abierto al genérico tema de "Medellín y Don Benito en la Historia" me ha permitido colarme de rondón y plantarles una comunicación de lo más cachonda, subyugante y emocional. Unas risas, vamos, no se la pierdan que es de grati.
El caso es que el mismito viernes saldré pitando para el norte de Extremadura, donde nos esperan Plasencia, La Vera, El Jerte y una casa rural que tiene mejor pinta que mezclar cola con levadura. Y el lunes, lo juro por Ganesa, daré cumplida cuenta de ello.
19 de marzo de 2009
Sólo cuando...
Sólo cuando depongan esa actitud de comportarse como la mayor secta del planeta.
Sólo cuando cesen sus infundados rebuznos sobre temas que ni les van ni les vienen.
Sólo cuando pidan perdón por conducir a la Humanidad a la guerra en incontables ocasiones.
Sólo cuando renuncien a un dinero que ni les corresponde ni jamás deberían haber recibido.
Sólo cuando dejen de vivir mentalmente en el siglo XII en pleno siglo XXI.
Sólo cuando descabalguen de su infundada soberbia y no hagan de la hipocresía su bandera.
Sólo cuando comprendan que el poder ya no les pertenece en ningún lugar ni tiempo.
Sólo cuando admitan los millones de muertos de los que directa o indirectamente son responsables.
Sólo cuando transijan con quienes no comulgan son su caduca ideología.
Sólo cuando se percaten de que, sin ellos, el mundo sería y habría sido un sitio mejor.
Sólo cuando empiecen a repartir su obscena fortuna entre los verdaderamente desfavorecidos.
Sólo cuando abandonen su natural tendencia a legitimar regímenes dictatoriales.
Sólo cuando entiendan que no son nadie para ordenar qué hacer o qué pensar.
Sólo cuando terminen con el fanatismo, la intolerancia y el miedo que han infundido a lo largo de la Historia.
Sólo cuando reconozcan y corrijan uno, sólo uno, de sus múltiples errores y defectos.
Entonces, sólo entonces, tendrán derecho los miembros de la Iglesia a decir lo que les salga de la mismísima casulla.






